viernes, 25 de noviembre de 2011

El transatlántico fantasma.

Navegaba majestuoso, imponente inmenso, hasta parecía pequeño el océano para él.
La noche estrellada realzaba,a este coloso,como si fuera una gema brillante.
A lo lejos se escuchaba cuanto ocurría dentro.
Nadie podría imaginar que maravilloso espectáculo ofrecía.
Era casi una moderna ciudad sobre las aguas.
Poco faltaba para arribar a puerto.
La mañana de su llegada, tibia y llena de sol, invitaba a familiares y amigos,esperar a los suyos,para un feliz abrazo.

Por fin quieto y silencioso, nada se oía, nadie descendía, las horas se habían convertido en una alarmante espera.
Un grave y misterioso silencio lo envolvía.
Alguien nunca se supo quién gritó ¡El Titanic! no trae anadie, es un buque fantasma!
Eso solo bastó para que desapareciera bajo las aguas.
Largas horas, transcurridas encerraban la triste historia, de una infausta noticia.

                                                                            Norma Angela Michelli Cecchin

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