viernes, 1 de julio de 2011

ESCLAVA DE SU PROPIA ESCLAVITUD

                        PENADA LA NEGRA ESCLAVA



Doña Isabel Mendías, apura su arreglo, pues ya han arribado a la plaza la tanda de negros esclavos a distribuir.  Ella tiene interés en una negra joven para su uso personal.  Su marido, el hacendado mas rico de la Colonia Pedro Mendías, le había dicho que en las carretas venían asinados como racimos de uvas, muchas negras a elegir.

- Quiero esa!...¿Cuánto vale?
La negra robusta, tersa, erguida, de prominentes senos y cintura de junco, es desatada y entregada a su nueva ama.
Se le dio un lugar privilegiado a las demás esclavas, cerca de la residencia de sus amos, dado el rol que debía cumplir.
Doña Isabel, enamorada del Virrey de turno, tenía con él un furioso romance que culminaba en la alcoba, cada ves que se veían.
Ella sabía que no era la única, pues este bizarro y gentil caballero, era muy apreciado y perseguido por las damas de la Colonia. También tuvo especial cuidado al elegir a su doncella, pues el principal servicio era entretener al señor amo de la estancia.

Pedro Mendías, rudo pero muy rico y bonachón, no había prestado atención a la llegada de la nueva esclava negra.  Eran tantas las que tenían que acaso ésta era una mas, pero doña Isabel,  trataba por todos los medios de refregarsela por la nariz  para poder tener libertad de acción.
Penada, así se llamaba la esclava, era muy astuta. Desde el primer día de su llegada, captó la intención de su ama y muy de acuerdo tramó un plan para quedarse con la estancia y con su dueño, sacando a puntas de pié a doña Isabel, tal cual como vino al mundo.
- Amita...
- Que es lo que buscas niña?
- Creo que se lo que necesita usted.
- SI?...y que es lo que necesito, Penada?
- Libertad para salir y entrar....
- Ah negrita astuta! eres bien parecida e inteligente....te elegí bien!!...no tendré que asesorarte al respecto.
- Así parece amita.
- Bien. Hoy debo ausentarme a las tres de la tarde. Volveré en dos horas mas.
- Vaya tranquila mi ama, le aseguro que el amo Pedro ni cuenta se va a dar!




Justo a las tres, Penada se bañó en el río.  Se vistió con una blusa escotada que marcaba profundamente el nacimiento de unos senos turgentes y  relucientes de negros, un faldón ancho y colorido. El cabello  suelto, ondeado por las permanentes trenzas, caía sugestivo como un manto sobre sus desnudos y delicados hombros. Un par de argollas de huesos le pendían de sus orejas, balanseandose con gracia a cada movimiento de su cabeza.
Así se le apareció por el escritorio al hacendado.  Bandeja en mano con pava y mate, abrió despacito la puerta sin golpear siquiera y con voz suave y cavernosa, se asomó diciendo...
- Le traigo unos matecitos,  amito...¿con yuyos o sin yuyos?.
El levantó la cabeza de los papeles y se quedó largo rato mirando esta aparición de ébano que le hablaba.
- Con yuyos por supuesto! -murmurando entre dientes y muy bajito, agregó para sí- Que negrita mas simpática!
La negra avanzó mas confianzuda, después de la respuesta, y dejando la bandeja sobre el escritorio agregó - Puedo?.
Don Pedro, entre perplejo y divertido le respondió en tono picaresco. - Pero todo lo que quieras, negrita!
Cebó un mate y se lo acercó casi poniendo el pecho, que olía a jabón silvestre, a un centímetro de la nariz. Don Pedro sintió que líquido le quemaba la garganta y todo el se envolvía en su fuego.
- De dónde eres negrita?
- De Río
- Viniste sola o trajeron a tu familia contigo?
- No. A mi me trajeron sola....mi familia fue vendida en Brasil 
Así entre mate y mate con bizcochitos, fueron pasando las horas. Don Pedro cada vez mas atontado, olvidaba por ratos que esta esclava era servidumbre.
- Toma también  muleca, así no me atosigo sólo!
- No gusto más. Cómo te llamas?
- Penada, señor.
- Que nombre tan extraño!...viene a significar algo?
- Cómo dijo, amito?
Pronto se dió cuenta que la mulata nada había entendido y murmuró.- Nada... nada. Puedes irte!
La negra salió revoleando la pollera con un movimiento cimbreante de caderas. El aroma silvestre de su perfume, lo mareó y lo persiguió a punto tal, que dio orden de tomar mate a esa hora. 




- De manera que no preguntó por mí?
- Para nada mi amita...para nada!
- Bien. Debo advertirte algo, muleca.  Esto no debe llegar a más. Entendiste?
- Si,  amita....Pero si me requiere, Que hago?
- No vuelvas más a esa hora y le dices que yo te necesito. Saldremos juntas y tú me esperaras por ahí. Entiendes?  Trata de que no te toque. Tienes que entretenerlo sin acercarte demasiado. Mira que si pasa algo... la pagarás bien caro!...Inventa algo Penada. De acuerdo?
- Si mi ama!




- Me llamó amita?
- Si. Hoy necesito salir a las tres. Vuelve con el mate, por que así dio la orden...ah, no te olvides de lo que hablamos!
- No se preocupe doñita...no se preocupe!
Pobre!...la que pagará bien caro es ella!. Cuando sea la dueña de todo, se acordará de esta negra por siempre...jijijiji.  Don Pedro, se me va a enamorar... Lo voy a volver loco!!!. Querrá amarme a cada ratito, me obsequiará lindas ropas, así como las de ella.  Dormiré en su lujosa cama y no en ese catre duro e incómodo, y  tendré todas esas cosas de oro que ella tiene y más.!!!!!.... Lo primero que he de pedir serán unos zarcillos de oro con diamantes y platino....Seré la dueña de todo.
Ella está algo ajada ya , en cambio yo soy muy joven y no se va a arriesgar a perderme si le doy un hijo!!...
 Se bañó y se perfumó el cuerpo con aceites de rosas, se abrocho la camisa a cuadros y dejó libre los cuatro primeros botones, a fin de que se pudiera apreciar el nacimiento de sus lustrosos pechos. Se ató la cabeza con un turbante blanco y sobre su esbelto cuello sujetó un collar de grandes perlas multicolores.


Golpeo la puerta con los nudillos a tiempo que, con voz suave y melódica decía: - Se puede pasar amito?.
- Si, pasa mujer!.
Entró con un andar cadencioso, y al acercarse lo vio peinado, perfumado, con una camisa blanca nuevita y botas lustrosas. De pie al lado del escritorio, parecía una pintura de esas que están colgadas en la sala de visitas - pensó.
Ella se acerco con el mate en mano, diciendo : - Le puse menta. Le gustó?.
- Si y mucho.
Tomo el mate y lo dejo sobre el escritorio, a tiempo que le ceñía con una mano el talle mientras con la otra, uno por uno le  desabrochaba los botones de la blusa. Abrió con ansias el escote y sus manos se deslizaron por los senos de ébanos turgentes y suaves, perfumados a rosas.  La besó intensamente como un loco y con la misma locura la tendió sobre la rustica alfombra, tan ruda como la negra, y la poseyó.








No podía levantarse de la cama. Estaba mareada y muy descompuesta. Decidió visitar a la negra María, la cocinera, para sincerarse.
- Pasa hija. Qué buscas en la cocina?
- Necesito tu ayuda, María.
- Qué te pasa Penada?
Le contó todo lo sucedido y luego esperó el consejo.
- Mira mujer... esta clase de gente blanca y rica es sin escrúpulos.  Ellos pueden hacerlo todo y que va. Nosotros somos sus pertenencias, no valemos nada!. Ellos todo lo tapan con poder,  al igual que el gato tapa su excremento, y para los amos eso somos...has comprendido?.
- Penada sintió como si el peso del mundo cayera sobre sus espaldas.


- Los dos te usaron con fines malvados y propios. Él te deseo y te tomo por las buenas. No le interesó si te embarazaba, es el amo y .lo hizo nomas!... Total un negrito más, no le viene mal, es otro esclavo y gratis!... Jamás negra, me oyes?... jamás lo reconocerá como hijo!.
Te va dejar tenerlo y así aumentará su servidumbre, pero la paternidad la niega a muerte, no sea tener líos con la ama.
 Ante semejantes palabras, la negra sintió que un inmenso vacío se apoderaba de su estómago y brotaba hacia el exterior en grandes arcadas.
- En cuanto a ti -prosiguió la cocinera- no iba a salir en tu defensa, te expondría con toda frescura ante su mujer, negandolo todo y dejándote en sus manos.
Con respecto a ella, te uso para sus andanzas nada más.  No eres la primera ni la última que compra con tales fines!. Si  se entera de esto, a pesar de ser la principal causante de tu desgracia, te hará azotar hasta que no quede aliento en tu cuerpo!.  Para ella solo eres un objeto de uso personal, algo que si le molestas se tira y  ya te lo advirtió," nada de cama"...  como si fuera tan fácil eso con un patrón. Son ellos lo que mandan sobre la vida y la muerte de los negros esclavos...


La negrita lloraba desconsoladamente. No podía creer su infortunio y su estupidez.
- Yo te ayudaré a perderlo. Pero... oye bien, que nadie se entere de nada y menos ellos, por que entonces con la mejor suerte, pasarás a ser la esclava peor tratada. A mas, si no te lo sacas pronto y se enteran, cuando nazca te lo quitaran y no lo verás mas, por que lo criaran para servicio lejos tuyo.  Sabes cuál es el castigo si hablas?... Después que tengas el niño, te ataran al tronco grande y te azotaran hasta la muerte.... Callada!!! Oyes? Callada!!!
Mañana estarás libre, si Dios quiere!. Nunca más  busques ser mas esclava de lo que ya eres. Quisiste ser patrona...Pobre tonta!... agradece a Dios poder librarte de ese crío, que al final si viviese sería solo para su desdicha, siempre a los pies de ellos y atado al tronco por cualquier cosa.
Ahora toma este tecito de yuyos y vete.  Reza por que todo salga bien y no vuelvas a cometer el grave error de soñar, no es nuestro derecho, solo somos esclavos y nada más!!!


Penada salio por la puerta, pálida y con retortijones. Le temblaba el cuerpo y el alma. 
La negra María, ya sola en la cocina, se secó las  manos en el blanco delantal y mientras pelaba la gallina para el puchero, dijo suspirando profundamente: - Pobre negra!...  Solo serías doblemente esclava!!!




                                                                                                                            NORMA A MICHELLI




3 comentarios:

Anónimo dijo...

LINDO RELATO, MUY LINDO

Anónimo dijo...

realmente muy buena moraleja.

Anónimo dijo...

La verdad es una histórica tragi-comedia de muy buen gusto y clara moraleja