domingo, 1 de enero de 2012

Cuento: La Regente Faraona Hatshepshut Egipto

U
Pura imaginación de su autora.

Cuando Hatshepshut asumió como faraona, del reinado de Egipto, lo primero que hizo, fué ordenar la destrucción de las estatuas reales, donde se ostentaba el machismo, diría yo, del faraon de turno.
Éste representado por una enorme escultura y a sus plantas  una diminuta mujer, que era su legítima esposa,carente de todo derecho, hasta no dejar para la posteridad, todo lo inteligente que era, astuta,hábil y muchas cualidades más, que la llevarían a legarle a su pueblo, un recuerdo de su trayectoria.
Esta joven que luego fué sustituta de todos los colosos faraones, anteriores a ella, odiaba esa prepotencia masculina, prometiéndose a si misma la destrucción total de toda estatua figura o relieve de un faraon con una mujer a su lado, sino eran esculpidos del mismo tamaño los dos.
Dado su caracter autoritario  y dominante, capaz de llevar un ejército a su gloria,dijo: haré desaparecer toda mentira, porque el faraon no es el representante directo del DIOS ni poseía poderes sobrehumanos, sino que era imperfectamente creado.
Hatshepshut, era de sangre real y cualquier hombre que pretendiera ser su esposo,pasaría a ser de la realeza Egipcia, pero nadie se pudo dar ese lujo, ni los hombres de sangre real, legítimos.
Para esta joven,era aberrante ciertas ideas y costumbres que nosotros consideraríamos como leyes y decretos.
Aborrecía por ejemplo, a sus ancestros,porque si alguno era faraon y no pertenecía  al linaje y estuviera casado con una mujer del pueblo, debía cumplir si o si con esta ley, casarse con una de sus hijas, que luego pasaban a ser princesas y ésto le ayudaba a conservar el trono.
Todo ésto para Hatshepshut debía desaparecer,pero le sería muy agravante introducir sus conceptos, en la corte.
La única ley que aceptó en todo su reinado era, una mujer faraona sin compromiso alguno, o una mujer esposa de un faraon muerto,que reinara interinamente mientras preparaba a su hijo o pariente cercano,joven para que fuera faraon.


Era costumbre y tradición, al asumir el cargo , celebrar un gran festival
Esta joven era bellísima y muy aristocrática para vestir,pero a su vez no aceptaba los antiguos rituales, tan cerrados y funestos.
Eligió para ese momento,el 20 de marzo, la iniciación de la primavera o el renovar de la tierra.
Cuando ella cambió el orden del festival fué vista por los demás funcionarios, como algo burlesco y atrevido.
Pues nunca se había rechazado el drama ritual, ofrecido por el elenco del palacio.
Nacimiento, muerte y resurrección.
Pero ella tenía verdades concretas que ofrecer a su pueblo que luego se grabaron en él.
Cambió todo el montaje del acto de asunción y en vez del drama, se hizo una alegre fiesta, porque consideraba una afrenta a su persona, semejante comienzo.
Organizó un desfile de carrozas adornadas con flores de loto, el mismo motivo para el palacio, luego a su paso, se arrojarían flores de nenúfar.
Seguidamente, una gran cena, en la que participarían, no más de cuatro esclavas, discretamente ataviadas, cuatro beldades: la primera llevaría una fuente  de vinos finos, traídos de Creta.
La segunda,portaría un recipiente de mármol, con todo tipo de carnes.
La tercera, una ánfora de alabastro con licores varios.
Yla cuarta una frutera de cristal, con frutas de la estación.
Luego se eligió tres esclavos, esculturales, que portarían carnes exquisitamente elaboradas.
También para los postres, cada comensal elegiría de las mesas, lo que gustara.
A su vez se presentarían, los actores, atlétas gimnastas, bailarines cantantes del coro, quienes daban por terminado el evento.


Lujosamente ataviada de dorado, hizo su entrada, Hatshepshut con su escolta real, toma asiento en el trono y desde allí controla a los invitados, y a su servicio, le interesa saber quienes asistieron y que intenciones traían, era muy astuta y tenía vista de aguilucho, pero una sonrisa de alegría le cambió el rostro.
Allí estaban frente a ella su gran amiga la princesa, Meritatón y su esposo el príncipe Semenkhara, quienes se ubicaron a ambos lados.
Entre los monarcas invitados, la mayoría, eran desconocidos por ella, por lo cual comenzó a sospechar de los viejos funcionarios, que la rodeaban.
Solo conocía al Rey de Creta, pero no estaba presente, en su lugar lo había hecho, su hijo Lirios oriundo de la ciudad de Cnosos su capital
Ha traído un regalo para ella,porque está enamorado,una ánfora de mármol onix hermosamente pulida, con inscrustaciones de oro, conteniendo un exquisito perfume muy fino, de su ciudad.
No sabe de quien se enamoró, de la mujer más sensual y frívola, que conoció.
Ella lo mira largo rato, pero él está distraído conversando con otro invitado.
No dudó un instante, se levantó y acudió en su búsqueda,¿que no eres Lirio de Creta? príncipe de Creta.
El mismo mi señora.
Bien, has venido solo o con tus padres.
No ellos no vinieron los retuvo cuestionnes de estado,
Me has hecho un regalo muy exquisito, me encantan los perfumes de otro lugares, ahora dime Hatshepshut, porque razón diste la orden de destruír las esculturas y pinturas de nuestros ancestros.
No tienes miedo a la ira nuestros dioses los faraones.
Pues no fueron más que faraones y a veces malos y perversos mandaban a los pobres obreros a la tortura y muerte dentro del mayor sufrimiento físico y espiritual.
Ni respeto su recuerdo ni los halago a parte humillaban a sus esposas y hacían uso personal de cuanta mujer les atraía  sin consideración alguna.
A parte, no he destruído a los faraones sino a su soberbia.
Pues por ello no quieres casarte conmigo.
Ni contigo ni con ningún otro, quiero gobernar sola y levantar la moral de este pueblo, caída por tanto hambre y castigo injusto.
nuestros dioses ya le habrán comido las alas.
¿ Pero acaso no sabes que yo te amo?
Si lo se pero aun hací no confío en nadie, haré las cosas a mi manera y sola.
por eso te digo, retribuiré a tu amor con creces, pero como tu amante, a más, quiero decirte algo, en mi reinado la mujer egipcia disfrutará de su libertad, haré que acudan a los mercados y se provean de todo lo que les guste que sean empleadas en el comercio y ganen su dinero justo, igual que el delos hombres, que trabajen por igual en el comercio y en la industria.
Recuerdo, cuando era pequeña tuvimos una mujerJuez y Visir y otra que era jefe de los médicos, lo recuerdo bien y quiero que eso vuelva para mi pueblo.
Creo que exageras un poco, dado que en más de una de ellas y en los muros,el faraon Menkauré y su reina khamerernebti sus esculturas, son totalmente iguales.
Pués entonces fíjate si están destruídas o no, recién me discutirás el tema.
Dime Hatshepshut, porqué y que te llevó a ésto.
Porque por ley la mujer debe ocupar un buen lugar en la sociedad acorde con el hombre.


Concluída la cena se retira todo lo concerniente a ella y comienza la parte teatral.
Unos tras otros van actuando, una pareja de baile, interpreta la extraña y sensual danza que más bien era como un ritual, como era la pareja más importante del elenco se le pidió la repitiera.
Acto seguido dos muchachitas gemelas  adornadas con flores de loto, bailan una mascarada que al finalizar arrojan las flores al público.



Ya listas, avanzan Nicoterki descendiente de la faraona del mismo nombre Khamereti y Menkhari, iniciando un baile, envolvente y alegre, llamada TAR-RE, que se danza siempre que sube un faraon.
La nueva reina ordena el descanso del elenco, ímpace, que permite otra vuelta de postres y bebidas.
En un aparte, Hatshepshut le dice al príncipe Lirios, que sus intenciones no pueden cumplirse, pero que ella será siempre su fiel amante.
Escucha faraona le dice él, yo debo casarme si o si para que mi hijo herede el trono.
Pués bien, eslo lógico, pero tú vendrás a verme seguido si no, todo se terminará.
Siempre siempre hasta mi muerte.
Sellaron el pacto con un ligero beso.
Una vez comprendida la idea erronea del faraón con respecto al Dios, nunca más volverán a confundirnos, las ocasionales desigualdades de las esculturas figuras y relieves, respecto al verdadero lugar social que deben ocupar las mujeres del antiguo Egipto, con estas palabras Hashetshut dejó sentado su reinado.
Luego le comentó, que esta faraona del antiguo Egipto, llamada Nitokerte alrededor del año 2180 a.d.C. al final de la sexta dinastia, aún cuando Egipto fué tomado por los romanos, hasta ellos la consideraban la más valiente y bella mujer.
Y ¿tú que harás? Mucho más que ella, no desperdiciar ni mi tiempo en esculturas grandes o chicas ni nada de eso, primero está el trabajo para el pueblo a fín de que con su salario afronten las necesidades de ellos y sus hijos, luego arreglar muchas cosas de estado, cambiar funcionarios que obstaculizarán mi obra.
Yo se que de acuerdo a la escala de igualdad, las mujeres anteriores a mí debían ser faraonas en ausencia de sus esposos.
Pero yo voy a reinar con todas las de la ley aunque en ello se me vaya la vida.
La mujer egipcia subía como faraona interina solo cuando moría o estaba ausente su esposo mientras preparaba a un hijo pequeño o un familiar cercano para que fuese faraón.
Así es como Hashepshut reinó severamente contra más de un funcionario, porque su pueblo la apoyó, y lo levantó económica y moralmente como ningún otro faraón pudo haberlo logrado.
Hashepshut la reina del Nilo se adelantó a la historia de Egipto.


                                                                         F I N


                                                                                        Norma Angela Michelli




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1 comentario:

Luis Bernardo Rodríguez dijo...

Interesante historia que tiene a esta mujer que en vez de solo preocuparse por mantener el poder, busca la evolución de su pueblo e instalar la igualdad. Cosa que parece utópica en tantos líderes actuales, sean hombres o mujeres. Debo comentar, sin intención de molestarte, que hay ciertas omisiones en cuanto a la puntuación, pero que no dificulta la lectura. Aclaro que no soy un experto en la materia, pero algunos guiones para los diálogos o paréntesis en algunos datos ayudarían mucho a esta buena historia. Por otra parte (vuelvo a aclarar que no soy experto en historia egipcia) , introduces información a cerca de la cultura, lo que al lector le puede provocar desconfiar de su veracidad, por lo que algún índice que desarrolle de donde fue extraído esos datos, estaría muy interesante. Incluso, si esta información no es real, puedes abrir aún más el juego de la ficción, citando otras referencias (incluso ficcionadas) para despistar al lector.
En fin, que me gustó mucho la historia de esta faraona y felicitarte por tan entretenida lectura