lunes, 17 de octubre de 2011

TAQUITOS DE ORO : AMANDA MARÍA GARDOT


BUENOS  AIRES  1930
                                                                         
                                       CAPITULO  UNO        
                     
                   AMANDA  MARÍA  GARDOT:  UN DESTINO
          
                                                                                                        

Su padre era descendiente de Franceses inmigrantes, por eso su apellido Gardot,   Amanda María Gardot,  hasta parece una mujer famosa en  lugar de una pobre y mugrosa chiquilina de barrio bajo.
Nació en medio de un caserío semidestruído,   allá por el año 1915,  poco más de principio de siglo.
Contaba con 15 años nuevitos y una cabecita rubia llena de pajaritos que trinaban.  El mundo ante sus ojos,  era inmensamente grande e inalcanzable.
Vivían de las changas* de su padre y el empleo doméstico de su madre.  No querían que ella trabajara, deseaban le  algo mejor, que estudiara, por eso asistía a la escuela del barrio.
Corría el año 1930, plena crisis económica, bajo el gobierno de Irigoyen.  La falta de trabajo y dinero se notaba en todo el territorio Argentino, pero hacía su explosión en Buenos Aires.
La pobreza de su casa, la hizo cuestionarse, si debía trabajar o estudiar.  El lema de su ciudad, estaba marcado por un tango "¿...Dónde hay un mango*, che Canaro*, que no lo encuentro por ningún lado?..."
Tomó la determinación de trabajar, por lo menos medio día.  Así fue a parar a la casa de una familia, que la emplearían por pocas horas, solo para la limpieza.  No querían problemas de ninguna clase, así  le dijeron.
La familia la constituía, el padre, la madre, una hija mujer y un hijo varón.  La joven, ya a punto de casarse.  El muchacho, en cambio, estaba enfermo de tuberculosis y era estudiante universitario, a más, tenía un pasado de mujeriego, empedernido* y trasnochador.


                                                     
Debía comenzar su tarea el día lunes.  Se levantó a las seis de la mañana, muy nerviosa y  casi sin dormir, desvelada, debía presentarse al trabajo.  Era la primera vez que desobedecía y mentía a sus padres, era la primera vez que faltaba a clases y hoy  lo haría para cumplir con su nuevo trabajo.
Encendió la hornalla de la cocina, calentó el café de la noche anterior y lo bebió, mientras se vestía.  Lista ya, ganó la calle.
Sus padres aún no se habían levantado.  Su madre entraba al trabajo a las nueve y su padre, no tenía horario fijo, por lo que no prestaron atención, ya que los movimientos dentro de la casa se iniciaban habitualmente, a esa hora.


En el trayecto pensaba como podía hacer para cumplir con las dos tareas.  Seguro dejaría la escuela!.  Por el momento le convenía guardar silencio, luego afianzada en el empleo, comunicaría su decisión. El estudio es para los ricos... yo no puedo darme ese lujo!, solía repetirse siempre.
Caminó muchas cuadras hasta que el cansancio la venció y tomó el colectivo, que la dejó en la esquina de la residencia
El anuncio de empleo rezaba: "Se solicita empleada para tarea doméstica que sea  honesta, higiénica y de buena presencia, solo para medio día". Le convenía por que pagaban bien.


La recomendó la directora de la escuela, señorita Montaño, vecina de sus futuros patrones residentes del barrio de caballito.  Amanda pertenecía a un lugar distinto, un barrio donde la pobreza, asomaba la nariz por todos lados.  Sus habitantes solo conocían la miseria que los rodeaba, tarros para acarrear agua insalubre, carecían de red sanitaria, se veían por todos los rincones de las precarias casuchas o colgados de las improvisadas sogas y sacudidas por el viento, trapos que alguna vez, fueron lindas y finas prendas.
Casitas, si así se les podía llamar, sin puertas, una que otra pieza de cemento blanqueada a la cal, era lo mejorcito de aquel lugar... Pero, Amanda era rubia como un sol, delgada y alta, se perfilaba en ella, una hermosa figura bajo sus míseras ropas.  Fue después una hermosa mujer, dulce y tristona.   Como la "Pulpera de santa lucía"*, sus ojos eran celestes con unas chispitas verdes.
Sentía dentro suyo una honda tristeza, por ella, por su familia, por la gente de su barrio postergados y abandonados a su suerte.  Sentía profundo rencor por aquellos que comían todos los días abundantemente y despilfarraban*, porque  les sobraba mucho todavía.
Su madre solía decir que, era más fácil que pasara un camello por el ojo de la cerradura, que un rico al Reino de Dios, todos esos que no compartían y eran mezquinos y egoístas....
Ella creía poco en esas palabras, solo creía en lo que veían sus ojos.... miseria por todos lados! ¡El rico mucho y el pobre nada!.
Su casita era la mejor, la más presentable.  De cemento, con puertas , ventanas y un humilde jardincito.  Toda alambrada a su alrededor, con una puertita de madera como entrada.
Como su padre era albañil de oficio, se las ingeniaba para embellecerla y vivir mejor que los otros.
Llegó a destino, fatigada y nerviosa.  Apretó el botón del timbre, hasta escuchar su sonido y   se sentó en el muro de la reja de entrada, a esperar que le abrieran.


Minutos nada más, cedió la puerta y una mujer joven, medio dormida, anudando el lazo de su desabillé, la miró sorprendida de arriba abajo.  A manda, presa de un fuerte desasociego, solo atinó a decir: -Soy la nueva empleada, señora!
- Ha madrugado más de la cuenta, jovencita... pero en fin... Deme la documentación y la referencia.
- Sírvase señora, acá está la carta de recomendación y todo lo que pidió!


Revisó minuciosamente toda la papelería y luego habló.


- Pase!...   Por favor espéreme en la cocina y le daré las indicaciones de lo que debe hacer.
Diciendo esto, se perdió en una de las habitaciones de la casa.


La joven sabía cuanto tenía que esperar, pues las patronas tenían esa costumbre con el servicio, por esa razón se sentó en una silla a observar todo lo que había a su alrededor.
Casi tres cuartos de hora se tomó la señora, tras la cual , apareció vestida muy elegantemente.
Dejó sus guantes y cartera sobre la mesa.  Amanda, de pie, esperaba silenciosa.


- ¡Siéntese!  - mientras con el dedo le señalaba una silla.-  ¡ Aquí comerá, de manera que tendrá que acostumbrarse!  Después de lavar la vajilla y ordenar la cocina, se puede retirar...  eso depende de usted.


La muchacha distraída, perdía su mirada, en esos accesorios tan finos y bonitos.


- Escuche!...¡No me atiende!
- Perdón señora!... Es que son tan bonitos!
- Cómo se llama?
- Amanda María Gardot, señora
- Es francesa o descendiente?
- Mi padre, lo es!
- Ah! ... por el apellido, su tipo de mujer, sus rasgos ... le confieso ... me llamó la atención ...¡qué lindo tipo de mujer! -repetía, mirándola con curiosidad-  Pero, vamos a lo nuestro; estoy saliendo y no puedo perder tiempo.  ¡Venga, vamos al comedor! ... es lo primero que limpiará.


Amplio, cómodo, finamente engalanado con muebles y adornos, como en los mejores palacetes del gran Buenos Aires.  Piso de parqué, bien lustrado; una mesa oval grande, en el centro cubierta, con un cubremesa, de hilo blanco bordado y encaje;  sillas oscuras, trabajadas a mano, por un experto ebanista.   
En un ángulo del comedor, una vitrina alta de vidrio facetado, guardaba un juego de copas de cristal, azul; dos grandes aparadores, adornados con potiches de porcelana y fuentes de plata bruñida.  Del techo, colgaba, una araña de caireles, cual si fuese la diadema de una emperatriz.


- Esto debe limpiar primero, con zumo cuidado y atención!;  Acá tenemos una escalera tijera, especial para ésto! ... Tómese  tiempo,  y no vaya a romper nada, que es irrecuperable, lo que se ve aquí! ... Por el pago, no se preocupe ...¡tantas horas, tanto dinero! ...¿De acuerdo?.  Luego la llevaré al cuarto del fondo, allí se guardan los elementos de limpieza, que luego de usados, deberá limpiarlos y volverlos a su lugar ... ¿Comprendido? ... Pasemos rápido a las demás dependencias ... ¡Me estoy retrasando!.  Este es el dormitorio matrimonial, como verá, tiene que limpiar el alfombrado y el ventanal; las cortinas, lavarlas cada quince días, almidonarlas y plancharlas con calor moderado.... luego las coloca ... y no olvide que esas cintas, son para recogerlas...


Amanda, admiraba el juego de dormitorio, digno de una reina.  Lo que más le llamó la atención, eran dos veladores muy originales, dos angelitos de porcelana blanca, que sostenían con un brazo en alto, la bombilla de la luz.  La cama estaba desarreglada, pero podía apreciarse, la calidad de las sábanas, de las frazadas y del cubrecama de matelasé, verde agua, muy exquisito.


- Bien... creo que comprendió todo, ¿no?. ¡ Esto es lo segundo que ordenará!.  Ahora pasemos  a la habitación de mi hijo Raúl; está enfermo, por eso lo verá en cama...


Entraron ... no sin antes, su madre, acercar sus labios a la puerta y preguntar: -Raulito, estas disponible para pasar?, mira que no vengo sola, ¡mi amor! ...


- ¡Entra, madre! -respondió una voz varonil, ronca y pausada, con cierto matiz seductor


Amanda pensó: "Como en la radio lo hacen los locutores románticos, que aprovechando su hermosa modulación, embelesan incautas solteronas o solitarias mujeres, que de noche se desvelan, soñando tal vez, con el personaje que les habla"


- ¡Que piensas niña! ... Te has quedado silenciosa, parada allí!
- No señora... ¡Por favor!, esperaba, nomas sus ordenes...
- Bueno, entonces entremos !


No se animaba a mirar hacia la cama, por ello entró cabizbaja, con su vista en el piso.


- Buenos días! -dijo el joven.
- Buenos días, señor! -respondió , sin levantar la vista -
- Esta chiquilla es ciega, madre?
- Pero Raúl, como se te ocurre!... ¿Cómo piensas que voy a tomar una empleada ciega?... ¡Hijito! ... ¡Míralo Amanda, así se convence!


Alzó la vista y un sobresalto tuvo en el corazón,y en medio del pecho, una extraña agitación.  el dueño de aquella hermosa voz, no era menos bello.
Así es el hombre, con quien sueña una mujer! -pensó-


- Dime, Amanda, ¿qué tengo en las manos?
- Unos anteojos, señor!
- Entonces ... me puede ver!


Su madre, sonrió divertida.


- Vámonos niña, se me hace tarde!


Cuando salieron, le hizo la pregunta que la acicateaba, desde hacía rato.


- ¿Qué tiene, señora? ...¿Por qué está tan pálido y delgado?... perdone, no ... no quiero ser atrevida, menos aún curiosa...
- No, hija, no lo eres ... es más, se que me lo cuidarás bien, cuando no esté!  ¡lo ví en tus ojos, que son el reflejo de tu alma.
- Si, señora! - repitió enfáticamente, mas aliviada -
- Mi hijo, tiene una rara enfermedad y muy grave, que solo es curable, a tiempo y con cuidados especiales y reiterados; pero, tu me has dado muchas esperanzas al respecto.  Vuelvo a repetirte, para que se te grave bien ... ¡Por que ha sido tomada a tiempo, pero depende de la atención, que se le prodigue! ... Nosotras lo haremos,  ¿verdad, Amanda? 


Veia en los ojos, de esa madre, la desesperación por su hijo casi al borde de la muerte, y por eso respondió:


- No se preocupe,señora! ¡Estará en buenas manos!
- Gracias hija, he tenido suerte contigo! ... pero... dime Celina; así me llamo. Celina Ramos.  Debemos conocernos por nuestros nombres, verdad? ... ¡Es lo lógico!
- Es como usted dice, señora Celina ...
- Bueno, ahora veremos, el resto de la casa. Cuando vuelvas, otro día ... ¡mejor será! . ¿Cuándo te corresponde venir?
- Pasado mañana, señora.
- Por hoy, lo mas que puedas.  Tengo que irme, es muy tarde! ... ¡Ah, me olvidaba, de lo mas importante, llévale el desayuno a Raúl, y luego lo tomas tú! ... busca en la alacena de la cocina, lo que necesites para prepararlo.  ¿De acuerdo?
- Vaya tranquila! , no me moveré hasta que usted regrese.
- Gracias Amanda, y hasta luego!                                 
                                                                                                               
                                              
                                AMANDA  Y  RAÚL




Comenzó su tarea.
Al llegar al dormitorio con la bandeja, tocó moderadamente con sus nudillos, la puerta.


- Puedo pasar, señor?
- ¡Adelante! -le respondió-


Entró despacio, casi en puntas de pie, sin hacer ruidos; colocó la bandeja sobre la cómoda; se apresuró a abrir las ventanas y a correr los visillos, para que entrara la luz del sol.
La miraba con curiosidad, siguiendo sus movimientos ,en silencio. la vio ordenar, limpiar, mientras desayunaba.




De pronto, Amanda, vio una radio sobre la mesa de noche.
Volviéndose a Raúl, preguntó: -Puedo encenderla?
- Por supuesto, que puedes!


Los acentos de un tango*, invadieron la habitación.


- Ponla bajito, por favor!
- Si le molesta, la apago, señor!
- No. No me molesta, solo que, estoy acostumbrado al silencio! ... ¿Cómo te llamas?
- Amanda María Gardot. ¿Debo responder a su cuestionario, señor?
- No Amanda, si no deseas, no lo hagas...
- Si quiero, solo fue una broma, señor ... nada mas ...Tengo quince años.
- ¡Que bien!, pero lo justo, lo justo... te diré mi nombre y mi edad, ¿quieres?
- Si lo hace feliz, acepto!
- Me llamo Raúl Elmer Arrascaeta Ramos; tengo 20 años; estudio en la facultad de abogacía, de la universidad y practico deporte; voy a la academia de tangos, soy profesor de la misma....
¿Te gusta el tango, Amanda?
- Mucho!, siempre canto, cuando realizo las tareas, también cuando me baño.
- Bueno, lleva la bandeja a la cocina ... ¡muy rico todo! ... pero, vete, por hoy es suficiente, me siento un poco fatigado hoy; al salir, apaga el radio, voy a dormitar un rato.


Salió presurosa, cerrando lentamente la puerta, y se dirigió a la cocina.
Comenzó por preparar su desayuno, era de poco comer; una taza de café, algunas galletas, era suficiente.  Cuando terminó, lavó toda la vajilla; la guardó, ordenó y limpió la cocina.
Minutos después, estaba en el comedor, quitando el polvo de los muebles.  Vió, sobre uno de los aparadores, un retrato de la familia; le llamó la atención, el grupo, el padre, la madre y los dos hijos; posaban sonrientes.
Concluida su tarea, salió de allí , para dirigirse al fondo, a fin de guardar, los elementos de limpieza.
 Oyó ruido y se volvió.  Alguien abrio la puerta  de calle, y se volvió preocupada.
Una joven avanzaba en su dirección, muy elegante y simpática.  La miró asombrada.


- Quién es usted? ...¿Qué hace en mi casa?
- Soy la nueva empleada.  Me llamo Amanda.
- Gusto en conocerte, Amanda.  Soy Carolina, la hija de tu patrona... ¿Qué has hecho hoy?
- Muchas tareas, señorita; me retiraba en este momento; concluí por hoy ...creí que era la señora... pero, visto que es usted, me quedaré hasta que regrese como le prometí!
- No te vayas, aún...   Me caes bien! ... Si mamá no ha vuelto, lo mismo comeremos las dos; preparo el almuerzo, mientras tú, terminas tu tarea.
- Ya lo hice, señorita! ...Ahora le ayudaré a usted!
- Entonces, le damos de comer a Raúl y listo! ¿Te parece?
- Como usted decida, señorita!
- No me digas, señorita! ... ¡Dime Carolina!


Trabajaron en la cocina preparando todo, mientras conversaban.


- Ve a ver a mi hermano, puede necesitar algo.


Se dirigió a la habitación del enfermo; despacito abrió la puerta, al ver que no se movía, se acercó a la cama; lo vio muy dormido, los anteojos encajados entre los dedos, no habían caído al piso, por mucha suerte.  Recogió el libro y lo puso sobre la mesita de noche, luego trató de retirar suavemente las gafas, pero la mano se cerró aprisionando la suya.  Avergonzada, no atinó a moverse;  vio como Raúl, se sentaba en el lecho diciendo: - Qué tibiecitas son!  ¡Qué pequeñas y suaves...muy suaves, parecen de seda!


Estaba muy confundida, quiso retirarlas, pero la presión pudo más.


- Cuando me digas, si tienes novio, las soltaré!
- No señor!, no tengo novio, soy muy joven todavía...


Le soltó la mano y mirándola tiernamente, agregó:
- Cuando sane y vuelva al club, te enseñaré a cantar y bailar, luego serás mi partenaire, iremos de gira y triunfaremos.  Mientras permanezca en cama, te enseñaré a cantar bien los tangos.
Tengo un fonógrafo con discos para ensayar.


Lo miró sonriente, ante la ocurrencia.
- Desea almorzar, señor?
- Bueno, tengo hambre, trae algo liviano ... no me vendría mal!


Regresó con una bandeja, sobre la cual, había un plato con un jugoso trozo de carne, un exquisito puré, una panera con galletas y un vaso con jugo de frutas; colocó la mesita sobre las rodillas de él, la bandeja sobre la mesita y preguntó:
- ¿Come solo, señor?
- Si, por supuesto!...¿Soy grandecito, no?- y con una sonrisa , agregó-  Aunque no me vendría mal, ser un bebe, para que me dieras de comer en la boca ...
- No exagere, lo que pasa , es que hay  enfermos adultos, paralíticos y de otros males, a los que se les da de comer en la boca! ...¡Buen provecho, señor!


Quedó perplejo por la respuesta inesperada, la creyó una tontita tímida y se dio cuenta, que el tonto, era él, que había confundido educación con timidez.
Regresó a la cocina.  Cuando se disponía a poner la mesa, la puerta de calle se abrió, entrando por ella, la señora Celina.


- Qué tal, Amanda?, ¿Todo bien? ... ¿y mi hijo?
- Está almorzando, señora.  Su hija, bañándose y yo a punto de poner la mesa! ... a propósito... ¿dónde la pongo, señora?... ¿aquí o en el comedor?
- Por ahora, y mientras estemos, solo los tres, ¡aquí comeremos!.  Cuando haya invitados, en el comedor... ¿Has entendido? ... ¿está claro?
- ¡Como el agua clara, señora!


Lavó los platos, mientras Celina se dirigía a la habitación de su hijo.  Concluida la tarea, se arregló para retirarse.  Celina, se acercó a ella diciendo: - No te vayas sin saludar a Raúl! Me preguntó, si aún estabas en casa.  Se siente muy feliz contigo; me ha contado, que lo atendiste con dedicación y cariño, por eso, sobretodo, agradezco que hayas venido a esta casa ... creo que lo sacaremos a flote ...flote..
- Ese es mi mayor anhelo, señora! ...¡Colaboraré en todo!

                      
                                                        
                                                       


                                    AMANDA  Y  LA  DIRECTORA




A las tres de la tarde, estaba de regreso en su casa.  No había nadie.
Sacó la llave de su bolso y abrió la puerta; paso a su dormitorio, arrojó el bolso sobre la cama, luego se acostó y dormitó unos minutos, estaba muy cansada, pero feliz.  La despertó su madre al entrar.


- Cómo te fue, hija?
- Bien, mamá ... y... ¿a ti?
- También ... ¿que otra cosa se puede decir? ...
- Necesito hablar con usted!
- Tomaremos unos mates* y me dices, lo que tienes que desembuchar* ...¡picarona! ... Has venido tarde, ¿por qué?
- Nos retuvo la directora.  había problemas.
- Qué problemas?
- ¡Que se yo! ... de dirección, decían...

- Comiste algo?
- No deseo, madre!
- Hay facturas* frescas, de hoy ... ¡ Tómalas con mate!
-¡Qué bien, mamá! ¡Eso me gusta! ... así charlamos*, sentadas frente a frente... Me han ofrecido un  empleo....
- ¡ No quiero que trabajes! ... lo oyes? ...¡No quiero!... Tienes que estudiar, para salir  de aquí!
- Pero es solo por unas horas! ... medio día! ... nomás a la tarde, voy a clase
- ¡Ya lo se! ...pero, estarás muy cansada, además tienes el primer turno ocupado...
- Eso es lo de menos! ... ¡lo cambio!, no faltará quien lo acepte.
- Si esa es tu voluntad, puedes hacerlo, pero... no dejes la escuela!
- No la dejaré, hablaré con la directora, es muy buena y me ayudará!


Ya oscurecía cuando llegó su padre, ebrio.  Se acostó y durmió por largo rato.  Nadie decía nada, estaban acostumbradas a esa situación.
La madre, preparaba la cena, mientras ella ordenaba sus útiles escolares, para ir a la escuela a la mañana siguiente.  Hablaría con la señorita Montaño y mentiría un poco.  Le diría que su madre, no puede trabajar más por esas razones de salud, que ella conocía, por eso la reemplazaba.
Se vistió, desayuno y partió sin mas ni mas, a clase.
Pidió permiso a la maestra, para hablar con la directora y justificar la ausencia del día anterior.


- Pasa, Amanda! ¿Qué te sucede? ¿Necesitas algo?
- Tengo problemas, señorita!
- ¿Qué problemas? ...Cuenta, hija! ... ¡siéntate, allí! ...¡Escucho!
Le explicó todo con lujo de detalles.
- Ahora, que harás?
- Pienso retirarme ... no me queda otra alternativa! ... solo desearía que mis padres, no lo supieran todavía...
- Así será! ... pero diría que hay otra salida...
- ¿Otra salida? ... ¡No lo creo ... no lo vislumbro!
- Es una pena, porque eres inteligente!
- Lo siento ... Dios, se  confundió de persona.  Es un don, que no es para mí; solamente los ricos, pueden explotar la inteligencia!
- No digas eso, niña!  La inteligencia, no sabe de monedas, cae donde fuere.  El que la posee, debe de saber emplearla, en provecho propio y de los demás ...¡No lo olvides!
Yo había pensado, que si tú quieres, los días libres, puedes ir a mi casa por la tarde y te daré lecciones, para que no desaproveches esa inteligencia que tienes.  ¿De acuerdo?
- De acuerdo, señorita! ... ¿Cuándo empiezo?
- Mañana, podría ser ... pero si no me equivoco, dijiste que no vienes!  ¿verdad?
- No.  Mañana trabajo hasta tarde.
- Entonces, pasado mañana a la tarde, te espero en mi casa!  ¿Sabes dónde vivo?
- Creo que sí ... cerca de la patrona ... en Caballito, ¿no?
- Toma mi dirección.  La recomendación, no era para ti, sino para tu madre.  ¡Así lo entendí yo!
- No, señora! ... ¡Era para mí! ...Solo que creí poder hacer las dos cosas....


Guardó el papelito en su cuaderno y salió dando las gracias.
Durante la mañana, no hizo más que pensar en el joven enfermo.  ¿Quién lo atendería?  Su madre, seguramente. " Mañana voy a preocuparme mas por él, así mejora", murmuraba muy despacito, mientras esbozaba una sonrisa de satisfacción.


Sonó el timbre de salida, se dirigió a la fila y no le dijo nada a la maestra, la directora se encargaría de todo.
En el trayecto a su casa, pasó por un negocio de prendas de vestir.  Había visto en vidriera, un vestido azul muy bonito, manguitas con puños blancos, cuello al tono.  Después del cobro, se lo compraría ... hacía juego con sus sandalias blancas, que tenía del año pasado.
Eran las tres de la tarde cuando llegó a su casa.  Su madre había regresado, y la esperaba con el mate.




Transcurrió el mes de setiembre y el calorcito se hacía sentir, ya. 
Se sentaron bajo la sombra de los paraísos en flor.  La hora del mate, el mejor momento de las dos; entonces, fue después de escudriñar el rostro de su madre y observar en él, una expresión benévola, se animó a hablar.  Estaba a punto de hacerlo, cuando ésta, le extendió el mate y el plato con facturas.


-No deseo comer!
- Pero ... Manda - como solía llamarla - ¿Por qué?
- Estoy satisfecha; comí galletitas en la escuela... 
- Tómalo solo, entonces ...
- Mamá, antes debo decirte ... si no lo hago ahora ... luego no me animaré ...
- Animarte ... ¿A  qué, hija?
- A decirte, muchas cosas importantes!
- Habla ahora, entonces ... pero no lo dejes enfriar, que es feo.
- Dejé la escuela, hoy.
- ¿Estas loca?
- No... no estoy loca.  La directora, me dará clases particulares, los días que no trabajo, por la tarde, luego me llevará a rendir a fin de año.  ¡Ese fue el trato!
- Tú decides! ... nada me queda por decir ...
- Escucha madre, acá no termina todo!
- Qué quieres decir?
- Quiero decir, que por ahora, esas serán mis actividades ... mañana el trabajo ... pasado el estudio ... ¿De acuerdo?
- Y que otra cosa me queda? ... ¡Callar nomas!
- Será por ahora ... De acuerdo a la señorita Arrascaeta y su madre, me doblaran el sueldo ... es decir ... ¡paso a ser la enfermera de su hijo!.  Contratará a otra persona, para las demás tareas, solo debo cuidar al enfermo ...
- Explícame!... no entiendo nada ...
- Ayer, comencé a trabajar!
- ¿Te han pagado el día?
- No. No lo quise, prefiero cobrar todo, a final de mes!  
Sabes mamá, tienen un hijo enfermo!
- ¡No me digas! ¿Es pequeño?  ¿Qué tiene?
- ¡Es grande y está afectado de tuberculosis!
- ¡Eso es grave, hija! ... ¡Es una enfermedad, muy contagiosa!
- No digas eso, mamá! ... Los médicos, le han dado muchas esperanzas.  Está muy bien atendido y me pidió la señora, que colabore con ella.
- Lo harás, Manda?
- Por supuesto, madre! ... Ah! ... eso sí ...¡Gratis, no, eh! ¡Nosotros, somos pobres! ... No pedí nada, ni cobraré nada, eso es a voluntad de ellos...
- Dónde has visto un rico, con voluntad generosa hacia un pobre? ¡ Dime, hija! ... pero ... si tú lo dispones así ...
- Entonces, lo cuidaré gratis!


Sus ojos se iluminaron, su madre comprendió que todo reproche, sería inútil.  Se dispuso a descansar unas horas, mientras su madre, guardaba en la cocina los implementos del mate.






Celina , esperaba a su empleada lista para salir.  Preparó el desayuno para Raúl ,Berenice dormía.  Cuando ella llegó, le  dijo:
- Todo está listo, para que le sirvas el desayuno a mi hijo. ¡ Cuídalo bien! ... la otra empleada, vendrá luego y se encargará de la limpieza, ya tiene mis indicaciones .... solo vigila! ...¿Sabes?
- Si, señora, así lo haré! ¡ Despreocupese!
- Olvidaba decirte, que Raúl, se levantó un ratito, ayer tarde ... está mejorando algo ... ¡No me lo descuides!
- Por favor, vaya tranquila ... nunca lo haré!
 No, hija ; no es eso lo que quise decir!  Voy a explicarte en breves palabras.  Mi hijo, está entusiasmado, eso lo ayudará a mejor restablecimiento.  ¡No lo defraudes! ... Después hablaremos mas, sobre este asunto, ahora me voy ... Será hasta más tarde...
- Hasta luego, señora.


No estaba muy de acuerdo con esa ansiedad de su hijo; temía se enamorara de Amanda, lo que sería terrorífico para su entorno social, pero esa terapia, era la única que podía sacarlo adelante, además, Raúl tenía novia, la hija de su amiga Gustavina Aliaga de Montero.  
Ella deseaba ese casamiento, que la incluiría de lleno en la alta sociedad, en el corazón de lo más granado de la misma.  El problema era, que no veía en cama, otra cara que no fuera la de ella y eso era peligroso e inadecuado.


Renata, amaba a Raúl con un amor cómodo y egoísta.  No se sentía capacitada para cuidar enfermos, además le gustaba demasiado la vida social, que siempre llevó.  Solo lo toleraba de pie y sano.  Casada con él, se anularía toda posibilidad de salidas sociales, y entraría a vivir como una esclava, atada al pie de una cama ; por otra parte, que vida de relación podía llevar con un tuberculoso ... ¿contagioso?.  Su castigo era, la fascinación que ese joven  enfermizo, ejercía sobre ella y lo hacía deseable al amor, que no se concretaría, por que de seguro ... ¡era impotente!.
Lo amaba a su pesar y sin remedio, pero razonaba demasiado para que ese sentimiento, fuera auténtico, capaz de renunciamientos.  Si  algo le preocupaba a Renata, era esa empleada, que había aparecido en la casa de su amiga ; pero no podía intervenir en decisiones ajenas.






Llegó a la habitación con el desayuno; nunca e llevaba repetidamente la comida, aparte cada mañana, le ponía un detalle al lado del plato, ya sea un minúsculo llavero, un libro, una revista de historietas o cualquier otro "chiche."*  Eso lo tenía a la expectativa, de la bandeja que llegaba con ella.
Tocó suavemente la puerta.


- Eres tú, Amanda?
- Si, señor Raúl!


A pesar de sentir, profunda atracción por ella, su condición social no le permitía acercarse con confianza.  Pesaba mucho este prejuicio; acostumbrado a la gente de su clase y al trato que ésta ejercía  sobre la servidumbre, lo hizo equivocar profundamente ... Tutear, pero no ser tuteado!
- ¡Pasa, niña!
Entro en punta de pie; lo sabía algo odioso, y soberbio.  Tal vez por su enfermedad, tal vez por su condición de señorito.  Dejó la bandeja sobre la cómoda.


- Buen día, señor Raúl!. -cerró la puerta, tras sí y avanzó-
- Buen día, princesa!
 Siéntese, que le pongo la mesita sobre las rodillas, para desayunar.
- Bien ... bien .... -agregó, canchereando la situación, pues  la misma, le tocaba el amor propio y lo hacía sentir algo inferior, delante de ella -


- Pon la radio, por favor!


Obedeció y pronto los acordes de un tango,  "El día que me quieras", se dejó oír.

- Cántalo, Amanda!


Dejó el plumero sobre la silla;  se acercó a él y comenzó a modular la melodía, poniendo en su voz ,un énfasis muy particular.  Deseaba tocar el corazón de ese hombre, y no sabía por que; en cambio consiguió lo que nunca hubiese pasado por su mente.


Dejó la taza sobre el plato y fascinado escuchaba, sin creerlo, esa voz gutural y dulce, para cantar el tango.  Sin pensarlo siquiera, exclamó en alta voz:  "¡Te amo, Amanda!."
Ella, creyó oír algo, y detuvo la canción por unos instantes.


- ¿Por qué has dejado de cantar?
- Creí que me hablaba ...que me hablaba, señor!


Confuso por la mala jugada que le hizo su mente, alcanzó a balbucear : -"No he dicho nada!",
y reponiendo el tono agregó: - ... Al contrario, te escuchaba sumamente atento ... ¡Acércate, calandria! ... ¡Trae esa silla y siéntate!
- No puedo, señor ... sabe que debo ordena su habitación ...demasiado tiempo, distraje ya y la señora me despedirá!
- Nada de eso sucederá! Que lo haga la otra empleada!
- ¡No se puede ...son ordenes de la señora! ... nadie que no sea yo, puede entrar  aquí ...personal de servicio, claro ....
                                                     


                               LAS MONTERO:   UNA RUPTURA


Los Arrascaeta Ramos, fueron personas de muy buen pasar, pero su fortuna se mermó y para no perder el estatus, todos trabajaban como negros, en la calle y al servicio de otros ; pero en el hogar y en la sociedad, la vida era la misma.  Para  conservar su posición, tenían privaciones importantes; escaseaba la alimentación, pero no faltaban lujos en ropas, joyas, moblajes y utensilios; personal al servicio, menos que menos, aunque estos fuesen poco pagos y renunciaran permanentemente.
                                                              
- Sientate, dije!
- Pero, señor......
- Nada de peros ... debes escucharme!  Esto es muy importante; esta tarde viene el médico para darme algunos permisos.
- Que maravilla, señor!
- Calla y escucha, por favor! ... Mañana no vayas a clases, necesito que me acompañes a la academia; te daré la primera lección de baile y te inscribiré en el acto.
- La señorita Montaño, se va a ofender!
- Déjala, no importa! ...¡Ese no es tu futuro!
- Pero ... mis padres quieren que estudie!
- ¡Al diablo con todo, mi proyecto es otro!.  Comenzaremos por que tomes clases de baile, mientras tanto, te buscaré un profesor de canto; luego cuando estés bien práctica, iniciaremos la danza juntos.  Actuaremos en la ciudad, luego haremos giras.  ¿Te parece bien?
- Pero ... ¿Como conseguirá todo eso?
- ¡Déjame a mí!. Tengo muchas vinculaciones ... no te imaginas cuántas!


Se levantó sin decir palabra, tomó la bandeja, retiró la mesita, pero cuando iba a salir, sintió que la retenía una mano;  giró hacia la cama, la mano que sujetaba la suya, le hizo perder el equilibrio y cayó sin remedio sobre el cuerpo de Raúl, quien la abrazó apasionadamente, besándola como un loco. - ¡Te amo! ... ¡Serás mía! ... ¡Te lo juro, serás mía!
Tan aturdida estaba, que soltó los brazos que la aprisionaban, se enderezó y huyó de allí.


-¡Te espero mañana a las seis ... aquí!  -alcanzó a gritar-
Al día siguiente, permaneció levantado todo el día.  Su madre, desesperada, lo conminaba para que fuera a la cama a descansar un poco.  No quiso oír ni obedecer.
Cerca de las cinco de la tarde, se alistó para esperarla.  Celina lo abrazaba a cada momento.


-  ¡Qué bien que estas! ... hijo ... ¡Cuídate, por favor! ... no hagas desarreglos ...¿ Dónde vas?
- Al centro, madre; a la academia con Amanda.
- ¿Con quién??
- ¡Con Amanda! ... dije claro, pero por favor ni preguntes ni te inmiscuyas más!


Sonó el timbre con su agudo Ring; acudió pensando en ella, pero se quedó frío y estático, cuando la figura de Doña Gustavina y su hija, se recortaban en el marco de la puerta.
Se saludaron muy cordialmente, pero antes que sonara nuevamente el timbre, las visitas estaban acomodadas en la sala de recibos, atendidas por su madre y su hermana.
Abrió ... y si, esta vez, la figura que lo enfrentaba, era la de Amanda;  la persona esperada, sencilla pero pobremente vestida.  Cruzó el umbral de entrada y ganó la cocina, como era su costumbre.
La siguió envuelto en un oleaje de perfume barato; la invadió una sensación de fastidio, pues volvían a pesar de todo, los prejuicios de señorito bien con que fue criado y para colmo la sutil fragancia de Renata, marcaba con acento maléfico, la diferencia entre las dos.
recapacitó pensando que eso podía cambiar junto con ella y con el tiempo, entonces la invitó.


- ¡Pasa por favor al comedor!
- La sala está con visitas, prefiero hablar a solas!


Amanda tratando de no perder su lugar en esa casa, encaminó a la cocina.  Cuando iba a salir, una sombra le interceptó el paso en la puerta del comedor, sintiendo su cuerpo atravesado por una mirada de odio, crítica filosa y quemante, se detuvo de golpe.
Raúl en milésimas de segundos, la tomó del brazo  salieron corriendo por la puerta que da al zaguán y de allí a la calle donde se perdieron.
Renata volvió a la sala, muy amargada, presa de su desesperación rompo en llanto; su madre y Celina no entendían que había sucedido y trataron de conformarla de cualquier forma.
D e pronto dijo:


-¡Celina, Raúl ha escapado a la calle con es muchacha empleada! ¡Usted tiene la obligación de aclararme, que es lo que sucede aquí!
- ¡Pero hija, como es que te atreves a hablarle así a nuestra amiga!
- Usted no se meta, madre! ¡Este asunto es entre ella y yo! ... ¡Me lo tendrá que aclarar!
- Bien, te lo diré! ... Primero debo aclararte, que el hecho de que seamos amigas, no te autoriza a faltarme el respeto.  ¡no lo consentiré!;  segundo, no se a que te refieres; tercero, ¿Qué es Raúl para ti, que yo lo ignoro?
- ¡Somos novios!
- ¿Desde cuando?
- ¡No se haga la que no sabe!
- ¡Calla, hija por favor!
- ¡ Déjala, Gustavina! ... Tiene derecho a descarga. 
- Pero con respeto ... respeto y consideración Celina! ... Esto lo arreglaremos en casa!
- En casa nada, mamá! ¡ Aquí será!
- Mira Renata, mi hijo es un hombre totalmente independiente en todos los actos de su vida, en su obrar, sentir y pensar; si tu lo quieres, debes conquistarlo por tus propios medios; no depende de nadie y  menos de mi!.  Si no te sientes capacitada para esto o no logras su amor, es problema tuyo, será que no te quiere a ti, sino a Amanda ... Ahora si me permites, deseo retirarme a mis habitaciones ... Fui presa de una horrible jaqueca ...


Diciendo esto, se levantó y encaminó a la puerta del comedor que da al dormitorio, perdiéndose en él.  
Al quedarse solas, Gustavina, roja de ira y con el orgullo herido, se puso de pie huyendo de esa casa, seguida por su hija.  La amistad se había quebrado para siempre.
En los días sucesivos, el teléfono sonaba todos los días; era Alcides Montero, que trataba de justificar a su familia y reanudar la amistad perdida; pero Celina había dado ordenes de no atender esas llamadas.
                                      
                                                   
                                                        
                                                      CAPITULO  2


                      TAQUITOS DE ORO, NACE UNA ESTRELLA


Amanda a pedido de la señora, se trasladó a esa casa, entablando con Carolina, una linda amistad.
Raúl, a punto de graduarse de abogado, no se esforzó mas de lo conveniente; su salud vigilada de cerca no se lo permitía, sino estaría ya recibido.
Ella lo cuidaba con caluroso empeño, sin perder su lugar; jamás mencionó ni puso precio a la paga por tal sacrificio; demasiado le devolvían, tomando clases de canto y baile con él.


Cumplía años Raúl y su madre decidió dar una fiesta en su honor; puso todo su amor en el agasajo.  Le dio dinero a ella, para que se comprara vestido y zapatos.


- ¡Señora ... ¿me permite?!
- ¿Qué pasa niña?
- Nada ... solo deseaba decirle, que no puedo darme el lujo de comprar nada con mi sueldo ... en casa se necesita todo el dinero!
- Ese no es tu sueldo, ni un adelanto, ni siquiera un extra por la devota dedicación hacia el cuidado de mi hijo; es simplemente.... un obsequio, para que estés linda en la fiesta.... ¡Te lo mereces!
- Pero señora ... no debe hacer eso!  Además no sé comprar ropa de esa clase ni estos finos zapatos ... - dijo señalando a los pies de Celina-
- Yo te acompañaré, pero primero iremos al Club Hípico, a contratar el salón para la fiesta, el menú para la cena y demás detalles.  Iremos a una imprenta para  las invitaciones.


Volvieron al atardecer con todo listo para la reunión.
Amanda pasó a su habitación para quitarse las prendas de salir y colocarse las diarias.  Aprovechó el momento, la tentación fue grande ya que había un gran espejo que la proyectaba de cuerpo entero. Desató la cinta de la caja y levantó la tapa, luego retiró el vestido de organdí celeste; ansiaba probárselo, loca de felicidad.
Dos grandes vuelos con detalles en verde azulado y rosas sujetas al talle.  Los zapatos en blanco y azul, muy de moda.


Entrábamos al año 1936, mes de noviembre.  Todos esos días fueron de constantes ajetreo, entre la atención al joven, colaborar con la señora, visitar a sus padres, concurrir a la academia a ensayar,los días resultaban cortos y las horas escasas.
La familia Aliaga Montero, se enteró de la reunión, por medio de una amistad en común.  Olvidando todo orgullo, decidieron hacer una llamada telefónica primero y si no daba resultado, irían a pedir disculpas a su casa; la cuestión era no perderse el agasajo y reanudar en tan propicias circunstancias, el noviazgo.


Amanda, ensobraba invitaciones, salía a repartir las que mas pudiera, las demás eran enviadas por correo. Sonó el timbre del teléfono, se apresuró a levantar el tubo. -Hable! ;  se oyó una voz femenina
- Familia Arrascaeta?
- Si, señora! ¿Quién habla?
- La señora, está en casa?
- Si, de parte de quien?
- De una amiga .... dígale!......
- Un momento, por favor!
- Ve tranquila, niña! ....espero....


Dejó el tubo a un costado del teléfono y salió a buscar a la señora. Estaba recostada en la cama leyendo.  Golpeó despacito con los nudillos de los dedos.


- Quién es?
- Yo, señora! 
- Pasa! ...¿Qué necesitas? 
- Una amiga al teléfono! 
- ¿Qué amiga ... dejó el nombre?
- ¡No señora, no lo hizo!
- Pregúntaselo y luego vuelves!


Se encaminó hacia el aparato y levantando el tubo, interrogó:
- Su nombre?
-Es indispensable? -respondió la voz-
- La señora no va a atender, si no me da su nombre!
- Bueno, dile que habla Gustavina ... ella sabe.
- Bien señora, le diré!. Espere nuevamente...
Volvió al dormitorio y dijo detrás de la puerta:
- Es la señora Gustavina!
- ¿Qué quiere?
- No lo sé! ...hablar con usted, supongo...
- ¡Entra, Amanda!
- Si, señora.
- Dile que me estoy bañando, que luego la llamaré!


Eso nunca sucedió; habían muerto para ella.


El salón decorado espléndidamente e iluminado, era todo un espectáculo.  Llegaban los invitados lujosamente ataviados; los anfitriones, esperaban para saludar y acomodar a  sus visitantes. 
Celina, vestida de gasa azul y estola de plumas al tono; la mayoría de los hombres luciendo smoking; Amanda, bellísima con su cabello suelto dorado, sedoso, como un trigal maduro.
Mientras se cenaba, la orquesta interpretaba música clásica.  De pronto se anunció por micrófono, la actuación de la nueva pareja de baile, mas cotizada del momento.


- Señoras y señores, con ustedes, "Taquitos de oro", en la interpretación de la "cumparsita", de Gerardo Mattos Rodriguez, al mejor estilo "Valentino"!


Una salva de aplausos, abrió el espectáculo.  Fue todo un éxito, hacían temblar el piso.  El asombro se dibujaba en los rostros de todos, mas aún en el de sus padres.
Amanda, soñaba en los brazos de Raúl. De pronto, alguien dijo por micrófono, ¡Que cante la partenaire!.  Subió al estrado y con micrófono en mano, comenzó a cantar "Golondrinas", como ella, solo sabía hacerlo.
Celina, no podía creer lo que veía y oía; estaba embelesada con la voz de esta niña, de la que nunca imaginó pudiera tener, pero lo que mas felicidad le producía, era ver a su hijo tan recuperado y contento, que poco ya le importaba a quien quisiera o deseara  para casarse.
Muchísima gente colmaba los rincones del salón, se encontraban presentes personas del ambiente artístico, empresarios, directores, familiares y amigos diversos de la sociedad.  Un  empresario amigo de Raúl, dedicado al rubro teatro, que había llevado al éxito a mas de uno, en giras dentro y fuera del país, se acercó a saludarlos y lo presentó a su familia.  Loco por la voz de Amanda , embelesado por su belleza y mas aún considerando un dúo completísimo, se sentó a la mesa de los Arrascaeta; pidió un brindis para Raúl y su partenaire; comenzó una larga conversación que culminó con un contrato para cantar y bailar.


La noche del debut, en la sede de la Embajada del Japón en Buenos Aires, con motivo de celebrarse una fecha muy importante para ese país.
Por la mañana visitó a sus padres, era un sábado muy caluroso de aquel verano de 1936.


- Hija, que gusto verte! pasa...¡lástima, que pena tendrá tu padre si no te ve! ...salió muy temprano, tenía una buena changa*, pero ... se alegrará igual, sabiendo que has venido!¡Hace mucho calor! ...ven tomaremos unos mates, luego almorzaremos juntas ¿verdad?
- Madre, tomaré unos mates con usted, pero es difícil que pueda quedarme ... luego le explicaré el por que!


Se sentó muy cerca de ella, quien le alcanzó l primer mate, diciendo:
- Hoy tengo franco, y puedo hacer algo rico para comer! ...por eso, te ofrecí almorzáramos juntas, hasta el lunes no vuelvo.
- Que bueno, mamá!, me alegro por usted, se lo merece!, necesita descansar, seé que pronto dejará de trabajar...
- Que dices hija!, el dinero hace falta en esta casa!
- Ya lo sé mamá! ...¡Ya lo sé!... pero verá por que se lo digo....  Esta noche debuto con Raúl, en el salón rojo de la Embajada del Japón, bajo contrato y ganaré mucho dinero...¡Ya verá!


Su madre palideció y solo atinó a decir .¿Cómo??
- Lo que ha oído!!
- Pero, hija!, ¿Para esto nos hemos sacrificado, tu padre y yo, para que seas una cualquiera que canta por ahí?
- ¿Por que dice eso? ... Sabe lo que significa, cantar bajo contrato con ese empresario de gran prestigio y excelente reputación?
- Solo sé, que si sigues así perderás el tuyo, y a breve plazo!


Se puso de pié furiosa y cuando se dirigía a la puerta, sin saludar, su madre la retuvo llorando.


- No te vayas, hija ...solo me preocupo por ti!
- Ya lo se ...ya lo sé!, pero no debe hablar así, siempre fui responsable de mis actos, por eso conseguí este empleo, al que pronto también abandonaré! .... Siento que me iré muy arriba en fama y en dinero ... ¡Quédese tranquila!, ¿eh?....


La besó ligeramente y se fue. 


De pié, frente al modernísimo micrófono, todavía su enemigo, y ante un público totalmente diferente, pero no por eso agradable y simpático, luciendo un vestido verde, sandalias al tono, con sus rubios cabellos sujetos a un tocado de lujo, cantó bajo el seudónimo que Raúl, le impusiera: "Marite", derivado de su segundo nombre, "María", el tango pedido por el público "Grisel" de Contursi, en la Embajada Nipona.
Estaban presentes, especialmente invitados, los Arrascaeta Ramos, en pleno; los Montero Aliaga; los Pazos Lemos Zalazar, venidos de Caracas de exprofeso, muchos amigos y familiares. Entre los famosos estaban los cantantes de la talla de Tita Merello, Agustín Magalde; Azucena Maizani; Imperio Argentina, que se encontraba de gira por Buenos Aires.
El éxito colmó las expectativas de Amanda. Sobre el hilo, se firmó un segundo contrato, para actuar en Montevideo, en el Club Rodó, muy de moda y también por intermedio de la embajada japonesa, en su país, quienes los auspiciaron.  La acompañarían, Raúl y Celina, quien había depositado en esa niña, todo su afecto y gratitud, pues la consideraba el remedio para la salud de su hijo.
En esa presentación, Amanda, conoció a Ulises Roberto Montero Aliaga, flamante ingeniero de veintiocho años, quien quedó totalmente prendado de ella, pero Raúl, celoso, evitaba a toda costas los contactos entre ellos.  Cerca de la madrugada, se hizo una espectacular rueda;  los Arrascaeta; los Montero; los Zalazar, notable pareja de excelente condición social, sin hijos, que vivían en Caracas, Venezuela y en un momento propicio, invitaron a la pareja a conocer su tierra, de tal manera se estrechó la amistad esa noche.  También, en esa misma velada, volvieron a relacionarse, gracias a los esfuerzos de Raúl y Alcides, las Arrascaeta con las Monteros.  Se organizó unas vacaciones en Mar del Plata, de las que participaban de esta excursión, Celina, Renata y su madre.  Raúl y Amanda, viajarían con los Zalazar a Caracas, por unos días, después sería la próxima actuación en Montevideo.
Renata, sumamente amargada, quería a toda costas desistir del paseo, pero los consejos de Celina, la hicieron meditar; además al lado de su madre, podría lograr que ella interviniera para reanudar el romance.
Sabía que eran afectos al doble apellido y al status social.  Ellos poseían esas dos condiciones y más aún, mucho dinero. Por otra parte, Celina, ejercía mucho dominio sobre Raúl y quería que su hijo se casase con rango;  esa muchachita, cantante de tangos, no era ni su fuerte, ni su rival.
Partieron primero, los viajeros a Mar del Plata; se les uniría luego Severo Arrascaeta; Alcides Montero y su hijo, Roberto Ulises. Dias después lo hacían los Zalazar con Raúl y Amanda.
                                                  


                                             EL  VIAJE


La mañana de reyes, partían en vuelo directo desde Buenos Aires a Caracas.  Por ese entonces Raúl y Amanda, vivían el romance del siglo.
La residencia de los Zalazar, estaba algo apartada de la urbe Caraquense.
Era una mansión espléndida, toda rodeada de un parque de singular belleza.  Estaba compuesta de doce habitaciones construidas a exprofeso para viajeros, ya que esta pareja vivía permanentemente, con visitantes que iban de paso por Caracas; familiares y amigos, que gustaban de disfrutar una estadía en el extranjero.  Residían en "Campo Alegre", barrio aristocrático y privado.
Los días en Venezuela, transcurrieron en completa agitación; en un ir y venir, de un lado a otro, ya fuera en yate, almuerzos, cenas paseos, y bailes.  Los últimos días fueron más acelerados.
Las dos mujeres, muy amigas, con una extraordinaria afinidad y casi con la misma edad, salían a menudo de compras.  La mayoría de las veces almorzaban fuera.
Amanda había hecho muchas compras; regalos para sus padres, a quienes tenía presente en todo momento, camisas, trajes, corbatas, medias pañuelos,perfumes, jabones zapatos para su padre; para su madre, vestidos de todas clase, prendas interiores, perfumes importados, medias de seda, abrigos  y bolsos.


Los Pazos Lemos, habían abierto las puertas de su residencia, para la cena-baile, que ofrecian a sus selectos amigos porteños.  Amanda lucía esa noche, un vestido de crepp george rosa alilado, con casquete de pallete en plata, zapatos al tono y un chal de la misma tela, sujeta a la muñeca por una pulsera brillante, obsequio de Raúl, al llegar a Caracas.  Amanda se veía como una bellísima mujer.
El lucía su fresca juventud, renovada;  su salud en camino hacia la recuperación total, mostraba su esplendor y enfundaba su belleza masculina, en un clásico smoking negro.
Albiana, destacaba su espléndida silueta y espectacular elegancia, vestida de celeste verdoso, en tornasolada seda.  Entre los muchos invitados, resaltaba la belleza de la modelo Caraquense mas cotizada del año, Valentina Morand, amiga íntima de Albiana.
 Amanda y Raúl, fueron presentados, como el protocolo social lo indicaba, a todos los invitados.
Cerca ya de la medianoche, en un impace de la orquesta, Don Edgardo Zalazar, silenciosamente prendado y embelezado de Amanda de su voz, distinción y estilo de modular los tangos y permanecer de pie siempre elegante,mas su particular encanto al tomar el micrófono entre sus manos, ya siendo su amigo, subió al escenario y con soltura animó:


- ¡Señores y señoras! ...Tengo el agrado y el inmenso placer de presentar a esta gentil damita, visitante nuestra, a quien con gran honor hospedo en mi casa.  Argentinita, con mayúscula, ya que después que la escuchen, sobraran los por que de mi locución.....  Nos va a interpretar, como ella solo sabe hacerlo, su tango favorito!.  ¡Sube, por favor!


Quedó estufefacta y nerviosa.  Raúl, la volvió a la realidad diciéndole: -¡Sube niña! no te hagas de rogar.  ¡El público te aguarda!
Obedeció y envuelta en aplausos, subió al escenario.  Miró a Raúl, y vio en sus ojos ese amor que necesitaba, para tener coraje.  Entonces, dirigiéndose a él y con una total vehemencia, cantó aquel tango que los uniera en apasionado romance:  "Si dejaras de quererme".
El escuchaba, con profunda atención, la canción que su amor le dedicaba.
Desde un rincón del salón, unos ojos pardos y enormes, lo seguían con sumo interés, Valentina Morand, la modelo Caraquense, que impactada por la serena y enfermiza belleza masculina de Raúl, había jurado seguirlo hasta conseguir su atención, y permanecer a su lado hasta la muerte. Cumplió su palabra y ganó.
Se convirtió en una "pegajosa mosca", que hasta Albiana dudaba pudiera sacársela de encima.
Una tarde, llegó de visitas a la mansión de los Zalazar; fue guiada por la mucama hasta la sala, donde minutos después aparecía Albiana ,y  se saludaron afectuosamente.  Notaba cierta inquietud en su amiga, que pendiente de los ruidos de la casa, miraba hacia todos los lados con suma discreción.  No dijo nada esperando que Valentina, se despachara sola.
Mientras tomaban el té y conversaban, noto su ansiedad; de pronto, su amiga preguntó:


- ¿Tus amigos Argentinos?
- Partieron ayer para su país!
- ¿Son Argentinos, verdad?
- Si, los dos.  Son Bonaerense, de Capital!
- Son pareja de baile solamente o.....de amor?
- Las dos cosas!
- ¡Qué bien!!!.....
- ¡Habla de una vez! ... ¡Tú te traes algo! ... ¡ Dime, que es mujer.... ¡Por Dios!! .... ¡Que perspicaz que eres, Valentina!
- ¿Cómo te diste cuenta?
- ¡Es fácil! ... Viniste a....¿"visitarme"?, mas preguntona que de costumbre.
- Es verdad.  Vengo a decirte o mejor a pedirte algo.....
- ¡ Dilo nomas!...¿Qué será?
- Estoy enamorada de Raúl! ... y muy dispuesta a ganármelo, cueste lo que cueste y para siempre!
- ¡Estas loca!... está de novio y muy enamorado.
- Jajajaja .... Eso corre por mi cuenta! ... Sólo quiero su dirección en Buenos Aires.
- ¡Imposible!,¡ No traicionaría a Amanda por nada ni nadie!
- Pero si recién la conoces, ni siquiera sabes quien es!
- Es verdad! pero..... no tengo derecho.  ¡Consiguela tú misma!
- Pareces, muy dispuesta a negarte.... Para que sea parejo, dado que soy tu vieja y verdadera amiga, dame algún dato, de donde ubicarlo.
- Búscalo en la academia de baile, que está en Alsina al tres mil... por la tarde.  A la facultad ya no asiste ...  se recibió de abogado.  Pronto tendré que viajar para su graduación.


Luego de una conversación, más que ajustada, Valentina se despidió.
Retiró un pasaje de avión para el día siguiente, y se encaminó a su casa, a preparar el equipaje.


Al llegar a Buenos Aires, se dirigió a la academia para esperarlo, pero se dio con la mala noticia, de que el profesor, había viajado al Uruguay y estaría de regreso recién, en la semana próxima.  En lugar de amedrentarse, decidió quedarse una semana.  Se dispuso inmediatamente, a buscar el hotel mas lujoso; escribió a la casa de modas y a la escuela de modelos, manifestando la necesidad de quedarse unos días más, en Argentina.
Paseó por la ciudad, compró cuanta cosa se antojaba, salió a cenar a los lugares mas costosos, teatros y  boites de moda.  Viajó ese fin de semana a Córdoba, para conocer y se ubicó en la localidad serrana de la Falda          
                                                                             
El lunes, emprende el regreso.
Raúl y Amanda, lejos de sospechar nada, volaban felices a su ciudad con otro contrato bajo el brazo; esta vez, Valparaiso, Chile.
Cuando llegaron, Celina y su esposo, aún no habían regresado de Mar del Plata.  Aprovecho ese descanso para visitar a sus padres, cargada de hermosos y finos regalos.
Su madre salió a recibirla, ya se estaban acostumbrando a la nueva vida de Amanda. Se abrazaron con amor, su padre que estaba en el patio con las plantas la escuchó y salió a saludarla. Después de merendar, abrieron los obsequios.
- Papá, mamá, les traigo una noticia que los hará muy felices.
- ¿Qué será, hija?.... ¡Ya es suficiente con tu presencia! ...¿Qué mas puedes darnos? ¡Sólo el verte tan bien!
- Algo muy hermoso para los dos y para mi también.
- ¡Te casas!
- No. eso no!
- ¡Otro contrato!
- Ja ja ja....¡Frío!¡Frío!
- ¡Di entonces, de que se trata! ¡Que es!
- Vamos a abandonar esta casa.  Estoy tramitando la compra de una mas grande, en un barrio donde podrán hacer de amigos; jardín y todo lo que deseen!
- Co...cómo dices?


En solo pensar de abandonar su techo, fruto del sacrificio de muchos años, lugar donde creció su hija, la hacía mas bien desdichada.  Decidió callar, no debía ni tenía derecho de disfrutar las sanas intenciones de Amanda y sabía que era un alma joven.... ¿De arraigos?,   noooo, eso eran cosas de viejos!


- ¡Nos mudaremos a fin de mes!


Su padre, no dijo nada, adivinaba en los ojos de su mujer, lo que estaba pensando, solo agradeció sonriente, el gesto de su querida hija.
Prometió regresar para la mudanza.  Deseaba instalarse con sus padres, antes de la gira a Chile.  Cuando se hubo marchado, su madre habló con su marido.


- Tendremos que comenzar a preparar todo....
- Dime...¿Tú deseas, irte de acá?
- No.... la verdad que no! ...En la pobreza amo a mi barrio, a mi casa, a mis vecinos y a sus pintorescas callecitas ... también a mis pertenencias... Este lugar, guarda los recuerdos de gran parte de mi vida ... mi familia...
- Pero mujer ...comprende.... ella ha cambiado de vida! ¡Merece algo mejor y ... nosotros debemos seguir sacrificándonos por su bienestar!





                                                             
                                             UN SUEÑO SE DILUYE


Corría el mes de junio.  La infausta noticia de la muerte de Carlos Gardel ,en Medellín, Colombia, no se hizo esperar.  Amanda y Raúl, participaron de las exequias y cuanto homenaje se le hiciera.
El ídolo que invadiera las calles porteñas con sus canciones tan bonitas como populares, "El día que me quieras"; "Bajo el cielo tropical"; "Sus ojos se cerraron", y muchas mas; que se enorgullecería, cada vez que ella interpretaba, con su voz de trino algo de su repertorio, moría en tan trágica circunstancia, dejando el corazón de Buenos Aires, con una amargura difícil de superar y olvidar.  ¿Moría el zorzal criollo? ... ¿Moría  verdaderamente?.... ¡Sí moría!, pero para volver a vivir eternamente en cada una de sus canciones.
Amanda y Raúl, participaron con triste resignación en todos los actos y ceremonias que en su memoria se ofrecieron. Ella por su parte, le dedicó su personal homenaje; en todas la giras que hacía, cantaba algo de su repertorio, pero más que sus interpretaciones, dolían las palabras que decía sobre él.


Por ese entonces Valentina, hizo su primera visita a Raúl, y con una vil mentira que apuntaba a un desfile de modas en los salones del Alvear Palace Hotel.  Sabía que Raúl no era afecto a esas cosas, que nada averiguaría ni asistiría.  De Caracas la presionaban so amenaza de reemplazarla y tuvo que regresar, pero a sus adentros se decía : -Volveré.... ¡Si que volveré, cuantas veces sea necesario!!


Amanda estaba instalada en su nueva casa, muy lujosa, junto a sus padres.  A los pobres viejos, les costaba una enormidad adaptarse a esa nueva vida y a verla entrar y salir con valijas, cuantas veces fuera necesario.  Esta vez, la partida era rumbo a Chile.  Viajaba sola, porque el contrato era para ella ; por otra parte Raúl, se estaba inquietando mucho y los médicos no autorizaban una nueva salida. Debía hacer un largo reposo en su hogar, si era posible, permanecer en cama.
Por ese entonces Valentina Morand, había vuelto a Buenos Aires, enterada de que Raúl estaba sin su partenaire y se encaminó a visitarlo.  Cómo nadie sospechaba nada, siendo amiga de Albiana, le resultó fácil la entrada al domicilio.  Todos pensaron que traía noticias de esa familia o una carta de saludos, tal vez, y la  recibieron con mucha cordialidad.  En un momento dado, quedaron solos en la casa, ya que Celina y su hija tenían turno para el médico y partieron disculpándose sobre el caso. Apenas pasados unos segundos a solas, se atrevió a decir:
- Raúl... ¿Sabes por qué vine?
- No lo se, pero supongo.... ¿Te envían los Zalazar con algún recado?
- Te equivocas!!
- ¿Entonces....?
- Vine por tí! ... ¡Por que te amo!
Diciendo esto, se arrojó a  sus brazos, besándolo con pasión desenfrenada.
Raúl enmudeció y no atinaba a moverse.
- Yo ... yo... -balbuceaba- estoy de novio, ya!
- Eso aquí no cuenta!.... ¡Mi amor es lo primero!


Comenzó a asediarlo provocativamente y en un momento dado, de arrojó sobre el sillon, arrastrándolo con ella.  Lo envolvió con su perfume exótico, cálido y sensual que se desprendía de esa piel dulzona; los besos de ella y esa total entrega, hicieron lo demás.
Comenzó a acariciarla, a desprender su ropa y con sorpresa descubrir que bajo el vestido que traía puesto, su cuerpo estaba desnudo, indicio que venía preparada para seducirlo, pero ya era tarde, no podía volverse atrás.  Cuando sintió la tibieza de aquella piel en sus manos, enloqueció.
Ocurrió todo como lo había previsto; hubo muchos encuentros y cada vez mas frecuentes, cada vez mas ardientes, hasta que una llamada desde Caracas, con carácter de urgente, la obligó a volver.  Regresaba o perdía su trabajo.
- ¡Volveré para estar contigo por siempre!


Raúl estaba ciego, ya no podía vivir sin esos besos y sin esa carne como brasa.
L ausencia de Amanda, contribuía enormemente a fomentar esa situación, tan nefasta para ella.  Ocupada con sus giras, recorriendo todos los sitios habidos y por haber, poco tiempo tenía para comunicarse con Raúl.  La escasa libertad, la dedicaba a los ensayos, total lo tenía seguro en Buenos Aires y pronto estaba a regresar, pues culminaba en breve el contrato.
Hizo una sola llamada, a su amor, no encontrándolo en la casa; pensó en lo raro de la situación, si debía hacer un reposo absoluto por prescripción médica.  Tal vez estaría en alguna consulta ... tal vez estaría durmiendo... tal vez no oyó el timbre del teléfono ...tal vez...


En la residencia de los Arrascaeta, se estaban preparando a todo lujo las bodas de, Carolina Berenice con su aristocrático novio Mario Alberto.  Le escribió a Amanda, avisándole su enlace, apurandola a regresar.
Muy nerviosa cantó su última canción, en un club nocturno de Valparaíso.  Su éxito fue rotundo.  Trataron de detenerla una temporada más, pero esquivando al compromiso, regresó trayendo el obsequio más hermoso, que pudieran recibir los novios, junto con el stok completo , que luciría esa noche.
Debía reconquistar a Raúl, pedir disculpas,  sabía que su disgusto era tremendo, pero con amor todo se arreglaría, porque también sabía que no le había llamado mas que una vez ,ni le había escrito una sola línea.  Esperaba que él comprendiera y la perdonara a la altura de la dimensión de su amor ... jamás imaginó lo que le esperaba.


Cuidadosamente doblado en su maleta, traía un vestido de malla dorado, totalmente escamado en metal, última moda Europea  y un tocado negro velado.  El vestido, completamente cerrado adelante, dejaba toda la espalda al descubierto.  Zapatos de lamé y estola de zorro azul.
Llegó a Buenos Aires, un día antes de la boda por civil.  Lo primero que hizo, fue visitar a su novio y familia, quienes la recibieron  con profunda alegría, afecto que había ganado con su ser y su actuar. 
Raúl se mostró extraño y este gesto no pasó desapercibido para ella, pero lo adjudicó, a su silencio involuntario.


La noche de la boda, la novia estaba deslumbrante, con su modelo traído de Londres, en exclusividad por el novio.  La fiesta se realizó en los salones del Alvear Palace Hotel, uno de los mas lujosos de todos los hoteles.
Entre todos los innumerables invitados, casi media sociedad porteña se había hecho presente, se encontraba el empresario de Amanda,  con su familia, muy amigos de los Arrascaeta, y la familia Venezolana, Pazos Lemos de Zalazar.
Amanda creyó que lo pasaba con Raúl, era transitorio, un enojo pasajero; por momento lo notaba lejano, huidizo.  Todo lo que sucedía , no pasó desapercibido para Albiana, quién en circunstancias prevista llevó a su amiga a parte.
- ¿Quieres acompañarme a la salita aquella?  -Dijo señalando con el dedo, un coqueto rincón, en un ángulo del salón, donde reposaban dos sillones de matelasé color ocre, una mesita ratonera de mármol y bronce, dónde había colocado un potiche de porcelana china, con una rosa té.
- Con todo gusto Albiana!
- Debo decirte algo muy importante! ...¿sabes?
- Entonces, sentémonos!


Llamó al mozo que pasaba portando, una bandeja de plata, cargada con copas de espumante champagne y les sirvió dos de ellas.  Una la colocó al frente de su amiga y la otra al suyo.  Ambas ubicadas cómodamente, empezaron la conversación pendiente.


- Sabes que te quiero mucho!
- Yo también!
- A Raúl lo quiero como a un hermano ...
- También lo imaginé
- Pero ... ocurre que en las grandes decisiones, siempre sé elegir lo correcto....
- ¿Por que no hablas de una vez, amiga?
- ¡Porque no es fácil!... ¿Entiendes? ...Primero diré que te elegí a ti, lo que no quita que ... ¡Es imperdonable lo que has hecho!.  Dejaste a Raúl, al margen de tus actividades artísticas y ni siquiera intentaste comunicarte con él... ¡Te confiaste demasiado en el amor de Raúl!
- Pero es que... yo ... yo estaba segura de ...
- El dicho reza que, a seguro lo llevaron preso!
- Debe ser verdad por que...
- No me interrumpas, por favor! ... luego dirás todo lo que quieras, para justificarte!  Durante tu ausencia, que se prolongó un mes,en que supusimos que te había tragado la tierra ... creo que es así...¿no?
Amanda, asintió con la cabeza y Albiana prosiguió con gesto adusto
- Valentina Morand, lo siguió hasta aquí; lo acosó de tal manera y se le entrego de tal forma, que al final lo enloqueció.  Creo que si en ese lapso, hubiese recibido una carta o una llamada, aunque más no fuera, eso hubiese sido su dique de contención! ... Pero no.!  El silencio fue absoluto, de tu parte y ahora, se ha establecido un vínculo de pasión, tan ardiente, que sólo pasará en la Antártida! ... ¿Me entiendes? ...No creo a mi juicio que esté enamorado de ella, pero sí terriblemente apasionado temperamentalmente, por no decirte una torpeza... Yo a Valentina, la conozco y es terrible con los hombres, a parte de la belleza, que la ayuda mucho.


Amanda, con el rostro desencajado y una palidez mortuoria, escuchaba con atención cada palabra.


- Comprendo.... ¡Con razón esa frialdad glacial, esos viajes que hacía, que lo alejaban mas y mas de mí, esa obligación de estar conmigo....


Tomando la mano de Albiana, le agradeció la sinceridad de su amiga y agregó:   - No temas, que Raúl, nunca sabrá de esto!
- ¿Sabes Amanda?, cuando elijo, no me asusta nada ... No temo perder la amistad, si he sido útil a tu persona! ... ¿Qué harás? ..si puedes decírmelo...
- Aún no lo sé, pero te prometo en nombre de esta lealtad y amistad, que serás la primera en saberlo ... y ahora, un brindis por las dos!...


Vio en los ojos de Amanda, asomarse dos gotas empañando sus pupilas y ponerse vidriosos de dolor e impotencia; pero también la admiró por su entereza.


Valentina Morand, la modelo de Caracas, que conoció a Raúl en la fiesta de los Zalazar,consiguió todo lo que tiempo después se propuso.  Su espléndida belleza lo sedujo  de tal manera, que no vaciló  ni un segundo, en separarse de su partenaire y olvidar todo lo que hizo por él.  Amanda desesperada, pidió a su empresario, le consiguiera una gira por Europa.  Le fue concedido el pedido, partió completamente sola y en incógnito, para no ser ridiculizada por sus enemigas ni despertar la piedad entre sus amigas. Ya en Roma, el éxito y la fama, fueron tras ella.
Se estableció, comprando un lujoso departamento frente al coliseo; se dedicó a cantar y a olvidar ... Así transcurrieron quince años, de los que nada supo de Raúl; escribía solo a sus padres, manteniendo correspondencia y enviándoles dinero.


         
   DE BODAS, ENCUENTROS Y DESENCUENTROS

En Buenos Aires, mientras tanto, se producían una serie de acontecimientos de los cuales no estaba al tanto, ya que sus padres ni pertenecían a la elite, ni se implicaban en los "dimes" y "diretes" sociales.  Renata, ya era una reconocida médica clínica.  Paseó por toda Europa con su madre, muy feliz ante el rotundo fracaso amoroso de Amanda, su antigua rival.  No fue para ella, pero tampoco para "la cantorcita".
Carolina Berenice, fué madre de mellizos, ahora dos hermosas adolescentes, casi idénticas, Albertina y Gerarda.
Había pasado el tiempo; cansada de vivir lejos de su amada Buenos Aires, y de sus padres, vendió el departamento de Roma y regresó con todo y laureles.  Traía mucho dinero; compró una casa muy hermosa en  Palermo; trasladó allí a sus padres, alquilando la anterior, y se dedicó a vivir con ellos, amparándolos en su vejez.

Corría el año 1945 cuando llegó al país el tenor Tito Schipa, con quien comenzó una amistad en Italia.  Daba un recital corto, en Buenos Aires y otras provincias importantes, Córdoba estaba entre ellas y se realizaba en el teatro-cine Astral, del barrio de Alta Córdoba, donde residían gran parte de inmigrantes italianos.
Acudió al teatro Argentino, especialmente invitada por el tenor.  Allí  vio a Raúl, acompañado de sus padres; él se acercó a saludarla y  supo de su viudez; ya que Valentina, había sido víctima de un infarto que terminó con su matrimonio, su carrera y su vida.  Hacía cinco años , que estaba solo, y habían servido para un largo tiempo de recapitulación.  Ella lo escuchaba con resentimiento, endurecida por el dolor y la traición del pasado.  Alcanzó a inventar un noviazgo con Roberto Ulises Montero, y una cercana boda. Se escuchó la llamada a la sala, la orquesta anunciaba los primeros acordes y el telón develaba el pintoresco escenario; La formalidad indicó el camino y con ello se perdieron de vista.
Un día decidió que debía ubicar a Ulises; hacía tiempo que lo venía pensando y lo consiguió.
Era profesor de la facultad de ingeniería.  Allí lo encontró y comenzó una amistad, que culminó en un viaje a Mar del Plata.
Ulises también era viudo de Silvana Tomes Murua, y quedó con una niña de seis años, llamada Silvana; esta relación resultaba óptima para su vida solitaria.
Los celos de Raúl , se manifestaban desesperantes; su madre le aconsejaba paciencia, cordura sobre todo, ella temía por su salud.  Tenía  miedo que su hijo se entregara a la bebida o dejara de comer, dormir o entrara en depresión.  Esta situación lo llevaría a una recaída de su enfermedad.  Un día trató de hacerle entender, que él la había traicionado mal; nadie supo por que se casó con Valentina, pero de esa unión había nacido un hijo, enfermizo que vivió sólo dos años llamado Rodolfo.
Cuando Amanda regresó de Mar del Plata, se dedicó a lo que realmente fué el motivo de su regreso a Buenos Aires, abrir una casa de alta costura.  Ella diseñaba los modelos y sus eficaces empleados los confeccionaban.
Cierta mañana apareció Raúl por el negocio; habló directo y sin rodeos.


- Tengo que explicarte todo; luego si lo deseas me marcho y no te molestaré más....
- Lo cortés no quita lo valiente... ¡Te escucho!
- ¡No sé como comenzar esto, para no herirte más de lo que lo hice ya! ... No deseaba casarme con esa mujer... pero... la soledad, tu ausencia y ese maldito reposo médico... Esta miseria de la mente humana, que me llevó a ceder ante la seducción, el confinamiento en casa, tu tan prolongado silencio y el asedio de esa mujer, sin límites, desnudándose en mis narices.... todo favoreció a los resultados que bien conoces.  Ella había trazado un plan y lo llevó a cabo; un día se me ofreció con todo!   Yo no estaba acostumbrado a esos amoríos ...¡Tu lo sabes bien! ... Mi enfermedad jamás me lo permitió.... pero en ese momento, te confieso, saltó todo ese freno y sumado a la belleza de Valentía, su experiencia con los hombres ... me atrapó por fin!
Yo traté de dejarla, pero un hijo se acercaba y era mi deber cumplir con ello y velar por él... Se llamaba Rodolfo!.

Cuando Amanda escuchó ese último comentario, media incrédula y preguntó:
- ¿Con quién está ese hijo?
-¡ Con Dios ... murió al cumplir los dos años... era cardíaco como su madre! ... no lo supe hasta después de su muerte.....  ¡Te juro que nunca la amé! ...solo traté de cumplir con esa obligación, que por culpa de mi debilidad de hombre creé para mi vida! ...y... no me arrepiento de haberlo hecho...

Se quedó mirándolo por largo rato, luego se volteó y encaminándose hacia la puerta agregó:
- Tú sabias lo que hacías...verdad? ... Eras bastante grandecito! ¡Yo también sé lo que hago!...
¡ Lárgate por favor!!!
- Entonces ... ¿No me perdonas?

Acercándose a la puerta de salida dijo:
- Ese silencio sin respuesta puede ser una pausa..... esperare.....sabré esperar!   adiós!
Amanda cerró la puerta con fuerzas y tomando el teléfono, llamó a Ulises.
- ¿Ulises?
- Si, quien habla!
- Amanda ... ¿Me escuchas?
- Si, perfectamente.... ¡Hola amor! ...A que se debe tu llamado!
- Tienes facultad, hoy?
- ¿Por que me lo preguntas?
- Por mis deseos de ir al cine... de pasar una tarde contigo! ..¿Puede ser?
- ¡Claro, mi cielo ...claro! ...A las tres en el obelisco...
- Allí estaré, sin faltas!

La tarde fue espectacular para Amanda.  Demás está decir lo maravilloso que la pasó, además de las regalías recibidas; flores, bombones, té con masas, besos y un brazalete de oro con una propuesta de matrimonio.  Ella aceptó complacida, pero con la condición de un plazo. Debía ordenar sus pensamientos para estar muy segura.  El aceptó complacido y feliz.

La noticia  corrió como reguero de pólvora.  ¿Aceptaba este matrimonio por amor?, ¿Por despecho?,¿Por venganza? ... Ni ella misma lo sabía exactamente; quien más la odiaba, precisamente sería su cuñada, pero ésta la tomó sin mayor trascendencia; primero por que Raúl no estaba más en su vida y segundo por su noviazgo con el empresario europeo Manuel Cubas Iglesias, que la mantenía ocupada con permanentes viajes al viejo mundo, especialmente a España, permaneciendo muy poco en Buenos Aires.  Los padres aceptaron la boda, por que no les quedaba remedio, pero nunca quisieron cerca de su hijo a Amanda, ya que la consideraban una cantorcita barata que lejos estaba de la altura social y del noble, aristócrata apellido; Amanda María Gardot de Montero Aliaga ... ¡Eso era imperdonable!; evidentemente su hijo, no tenía ningún criterio para elegir novia.

Una tarde en la tienda se le ocurrió pensar en Raúl; se puso inquieta y cerró el negocio.  Regresó a su hogar, pero en el trayecto pasó por lo de Celina y fue muy bien recibida; tomaron el té, conversaron mucho.  Se enteró de la enfermedad de don Severo, afectado por un cáncer pulmonar, tenía los días contados. Celina estaba muy derimida; habló mucho de la deuda moral  con Amanda y se excusó diciendo:

- ¡Pero ya lo dije una vez, no puedo ni debo manejar los sentimientos de mi hijo! ... Eso aclaro, respecto a otras mujeres... con respecto a ti, es diferente.  El te amó y sigue amándote mas de lo que imaginas! No sé que pasó entre esa modelo y mi hijo ...que fue un matrimonio forzado, no te quepa ninguna duda! ...Que había gato encerrado allí...¡Lo había!, por que no era presa fácil de atrapar.  Ahora para Raúl todo está solucionado, con la muerte de ella  y de su hijo, está libre otra vez, sin culpas ni cargo; cumplió como debía hacerlo un hombre de bien ...esa es su opinión... yo no estoy de acuerdo con ello.

Amanda se quedó estupefacta, nunca en su vida, había visto tanta frialdad.  Celina cuando se trataba de otras personas, era un témpano de hielo... Ella la había conocido bien cuando el problema con los Aliaga, pero para sus cosas personales o la de los suyos era una caldera hirviendo.
- Le diré Celina, por el gran aprecio que le tengo que a pesar de no querer nada ni saber nada de él....¡Admiro su honradez!.... Solo venía a contarle que estoy en los preparativos de mi boda, con el hijo de su amiga Gustavina y me pareció correcto ser yo misma  quien le diera la noticia.
 Celina palideció.
- De eso también deseaba comentarte algo... Supongo que Renata te odiaba, no se ahora que está de novia, ... por Raúl se entiende ¿no?.  Su familia tampoco te acepta, ellos viven en un círculo muy cerrado y...¿por qué insistes en un casamiento que solo te hará daño? ...¿por qué? .... Perdona a Raúl y cásate con él! .... Mi hijo te hará muy feliz, casi te lo puedo asegurar.
- De lo primero... Todos ellos me tienen sin cuidado.  Con respecto a Raúl, ya dí mi última palabra!

Siguieron conversando de distintos temas y no se tocó más el asunto.  Celina comprendió la negativa y no insistió más.
Atardecía cuando emprendió el regreso a su casa.  La negativa quedó pendiente en el aire.
Cuando Raúl entro a su casa, vió a su madre pensativa.  Miró la mesita de té, vió dos tazas, reconoció el rouge en una de ellas y se dio cuenta de todo.
Pasó a su habitación, se recostó, no diría a nadie que nuevamente le molestaba esa puntada en la espalda.  Con el transcurso de los días, el cansancio reconocido, le dió la pauta de una nueva recaída.  Su madre comenzó a preocuparse; si se enfermaba nuevamente, entre él y su marido, se volvería loca.  Carolina no estaba, vivía en San Pablo, Brasil; Amanda tampoco ... ¿Qué haría?. Pensó muchas veces insistir, con ella era más fácil; lo haría por teléfono, la citaría en algún lugar y  conversarían, luego se ablandaría esa tensión que se había impuesto entre las dos.
La cosas sucedieron, tal cual las había previsto.  Llegó puntual; a las cinco de la tarde, Amanda aún no se había hecho presente; comenzó a ponerse nerviosa y molesta.  Una cantorcita de tangos que antes fue su empleada, la hacía esperar; a ella una Arrascaeta Ramos; temió por un desaire, se había olvidado que ya no era su empleada y, que en lo que respecta a la situación económica, superaba ampliamente la suya, diezmada por la enfermedad de su marido y los gastos extralimitados de la casa, el personal de servicio, los de su hijo y ya no contaba con entradas por parte de su esposo, las reservas se habían agotado... Un casamiento con Raúl, sería muy ventajoso,ya no era una sirvienta pobre y mugrosa,ahora era una señorita rica, famosa internacionalmente y respetable.
De pronto alzó la vista y su mirada chocó con la figura de Amanda, sentada frente a ella.

- Nos vemos seguido ¿no?- dijo a modo de saludo-
- Hola!.  Cierto, eso es bueno; quiere decir que el afecto y el respeto entre nosotras no se ha perdido!
- Así es Celina.  Es muy importante conservar estas virtudes en la vida.

Se puso violenta, pues ella intentaba poner distancia entre las dos, pero el dinero ... y Amanda  no estaba dispuesta a regresar a su pasado pobre y humillante...

- Mira, primero...¿Qué deseas tomar?
- Chocolate con vainilla. ¿Y tú?
- Tomaré lo mismo, así vamos más rápido!

Comenzó entonces la verdadera conversación.
- La verdad del asunto es que te he citado para pedirte nuevamente, que te ocupes de la salud de mi hijo.  Eres la única que desea tener a su lado; tengo miedo que ya no le importe vivir ... Servidumbre o le falta, enfermeros tampoco, atención médica menos...pero...el no quiere a nadie a su lado que no seas tú!
Amanda la miró fijamente en un prolongado silencio y luego dijo:

- Bueno Celina ... no me voy a negar, pero no puede ser como antes ... Tengo un negocio que atender, y aunque cuento con personal eficaz y honesto, debo de controlarlo, y una vida que vivir, para lo que con esfuerzo y empeño trabajé duramente! ...¡Sólo puedo colaborar....sólo eso!
- Y a lo sé Amanda.  Ahora no es como antes... Ahora tu posición económica y social , es otra; eres una señorita bien!
- ¿Qué quiere insinuar, Celina? ...¿Qué antes fui su sirvienta?... ¡Sepa usted, que no lo he olvidado, ni trato de hacerlo ...eso es tan horado como esto y quizá más!
- ¡Por favor hija, por que lo tomas así!.  No quice ofenderte; antes eras una chiquilla, sin impulsos, sin iniciativas ni oportunidades... ahora es todo diferente...
- ¡Se equivoca.  Si no hubiese tenido horizontes, no estaría donde estoy!
- Pero no puedes negar que mucho se los debes a Raúl!
- Tampoco lo niego.  Escuche bien lo que le voy a decir:  Cuando entré a su casa, estaba estudiando bajo la dirección de la profesora,la señorita Montaño, de manera que, si no era cantante, hubiese tenido otra profesión, que abalara mi estatus!
- No me cabe la menor duda.... pero volvamos a lo nuestro, que el tiempo corre de prisa!
- Con respecto a mis padres, no me preocupa ya que estan bien atendidos, con personal a su servicio, por lo que podré distribuir mi tiempo.... Un día atenderé a Raúl por la mañana y otro por la tarde; lo mismo haré con el negocio.
- No te olvides que ya no es el mismo joven que antes... ahora es un hombre y será difícil el reintegro!
- Entonces postergaré mi boda, hasta lograr verlo bien nuevamente!... Quede claro Celina, que esto lo estoy haciendo en nombre del inmenso amor que le tengo a Raúl!
- ¡Gracias! ... ¡Gracias! .. En nombre de todos nosotros.... gracias!!

Luego se desvió la charla hacia otros temas.  Al despedirse dijo: -¡Hasta mañana Celina!

Ese Celina a secas, la reventaba.  Ni forrada en oro llegará a ocupar su sitio en la sociedad, pero debía aguantar en silencio; la necesitaba y mucho!  En otras circunstancias la habría puesto en su lugar, por eso dijo sonriendo:-Hasta mañana , si Dios quiere...
Amanda estaba confundida, no sabía si lo hacía por amor o gratitud, ya no estaba segura como antes, ahora medía y pesaba todas sus actitudes; prefería casarse con Roberto Ulises.




CAPITULO 3
EL PRINCIPIO DEL FINAL
                                                                                                 
  Esa mañana llegó al negocio a dejar todo en orden.  Debía recibir una partida muy importante de telas traidas del extranjero, era necesario revisar los modelos a confeccionar.
La moda venía muy cambiada, los cortes de cabellos, el calzado, todo era muy distinto.  De su negocio saldrían los primeros vestidos, cuyos modelos y telas eran traídos de Europa.  Trabajó toda la mañana; cerca del mediodía le dejó al personal las instrucciones precisas y partió a la casa de los Arrascaeta.
La esperaban Celina, Severo y Raúl, para almorzar.  Don Severo, visiblemente desmejorado pero muy animoso le bromeaba con su hijo; Raúl no le quitaba la vista de encima, hasta que se animó a hablar:

- Esto que voy a pedirte, es como amigo nada más, no por que mi deseo es que seas mi esposa, solo que respeto tu decisión y el convenio que hicieron con mamá ... Necesito nuevamente de ti para recuperarme!! ... Será que tienes manos de santa... 
- No te preocupes Raúl; trataré de serte útil como antes, pero no olvides que nunca nada es igual una segunda vez.

Notó indiferencia en la respuesta, trató de conformarse, pensando que lo decía de resentimiento y no insistió más.  El tiempo y el acercamiento harían lo demás, ¡Como se equivocaba!, Amanda no era la  misma de antes, la vida y los fracasos le habían enseñado a especular con todo ... también con el amor.
Le convenía Ulises desde todo punto de vista; tenía dinero, estancias, autos, título en ingeniería, cátedras en la universidad, era apuesto y además tenía un apellido muy reconocido en el ámbito social aristocrático.  ¡Con él se casaría y ya lo tenía decidido!.

- Raúl! -le dijo- no te conviene hacer una sobremesa larga, debes descansar ... no estar mucho tiempo levantado!  Mejor pasemos al jardín para que tomes un poco de sol en la espalda, y luego dormirás una siesta de por lo menos una hora ... antes te masajearé un poco la espalda, y cuando despiertes tomarás un buen té con leche con abundantes galletas, veo que comes muy poco.  Como antes te cantaré el tango "Malena" o "Gricel", mientras comes ... ¿Te agrada?.

Todos la miraron embelesados, no había cambiado nada, era la misma muchachita dulce de otrora; pero ella sabía que no amaba más a Raúl, que solo falseaba hipócritamente la verdad, tan solo para cumplir con la familia y eso era todo.
Luego de atenderlo a cuerpo de rey, ya siendo las siete de la tarde, se retiró a su casa.

Su madre entró en la habitación sin hacer ruido, con el mate en la mano.  Ese era el nudo que las unía a las dos.

- ¿Cómo te fue, hija?
- Como siempre, madre!  ¿Habló Roberto?
- Si.  Creo que me dijo que te llamaría cerca de las diez.
- Supongo que no le habrás contado, lo que estoy haciendo en casa de los Arrascaeta...
- Ni una palabra, hija!
- Mamá, te lo ruego, no debe saberlo ... ¿entiendes?
- Si entiendo; además no tengo ninguna confianza con él, como para hablar de esas cosas.  Apenas que lo saludo y recibo sus mensajes...

A la hora prevista, sonó la campanilla del teléfono.  Amanda acudió presurosa.
- Hola!  ¿Quién habla?
- Soy yo, mi vida ..Roberto!
- Como estás, Roberto?
- Muy bien.... extrañándote!
- También, ¿nos veremos hoy?
- Si, urgente, mi amor! ... Te paso a buscar a las once en punto!
- Dame tiempo para vestirme, por favor!
- Once y media, ¿está bien?
- Trataré de estar lista!
- Macanudo!!.... allí estaré!

Roberto, era el único que no había perdonado la afrenta, a su madre y hermana, a pesar de haber intervenido en la reconciliación de las dos familias.  Había sido criado en el honor y el respeto para consigo mismo y para con los demás; jamás penso en una revancha, pero esta no estaba prevista; se casaría con la ex novia de Raúl y para colmo, muy enamorados los dos.
Llevaría el apellido Aliaga Montero en lugar de Arrascaeta Ramos, que a su entender, tenía menos nivel.  Nunca hubiese hecho lo de Raúl; cuando existe un compromiso serio, las aventuras, se las tiene lejos y en total silencio, o no se las tiene y se evitan problemas. Si en lugar del padre de Amanda hubiese sido Alcides Montero, el ofendido, le hubiera dado un merecido escarmiento; tal pensaba Ulises, mientras se vestía para salir.  Sabía también que dada la condición social de ella, sus padres no la aceptaban, pero los tiempos habían cambiado mucho, y los jóvenes ganaban cada vez mas terreno.


Amanda se dirigió a su negocio esa mañana; cuando entró, lo primero que hizo fue revisar si se habían cumplido sus órdenes.  Todo estaba listo, los modelos preparados en sus respectivos manequíes, el personal completo trabajando; se aproximaban las fiestas de fin de año, el suculento sueldo y el aguinaldo, irían a llenar sus bolsillos.  Estaba muy cansada, no había dormido nada, llegó muy tarde a su casa y temprano se había levantado a cumplir con sus obligaciones, apenas si había podido cerrar los ojos. Pensaba mucho en Roberto, estaba enamorada de él y esto la favorecía.
Todo el día de ayer trajinando -pensaba- sin siesta, sin noche... hoy reventaría como un globo!
Dejó encargado al gerente del negocio y regresó a su casa a dormir un poco.  Cuando llegó, sobre su mesa de noche, había un mensaje de Celina; se sentó al borde de la cama para leerlo:  "Querida Amanda, necesito vengas ya!".
Levantó su cartera y volvió a salir, con la esperanza de poder dormir una siesta.  ¿Qué le pasaba a esta mujer?¿No estaría tratando de trabar su relación con Ulises?; si ella comprobaba algo así, cortaría por lo sano con los Arrascaeta.
Su madre, observaba todo en silencio.  No iba a opinar, pero...¿merecía en realidad ese cretino, semejante sacrificio de su hija?, ¡Caro le hacían pagar la ayuda que le habían dado!.
Ella siempre estuvo disconforme; hubiera preferido que estudiara con la señorita Montaño, se valiera por sí misma, sin deberle nada a nadie y menos a estos copetudos, muertos de hambre, que viven del apellido! ... sobretodo a la hipócrita de Celina.  Su hija, decididamente, era una tonta!


                                       EL FIN SE ACERCA...

Llegó a casa de los Arrascaeta y encontró a Celina, llorando amargamente.

- ¿Qué ocurre?
- ¡Oh! Amanda, tu no sabes... ¡Lo peor!
- ¡Cuénteme, por favor!¡Que sucede!
- Recién se va el médico; me dijo que ha sufrido una recaída y que es difícil salga del paso... No obstante hará todo lo humanamente posible... ¡¡Que haré....Dios mío!! ... ¡Dime.... con dos enfermos graves!
- Celina, miremé! ...Primero debemos organizarnos. Ponga a Don Severo en manos de un buen especialista y una eficaz enfermera.  Si le falta dinero ... ¡la ayudaré!.  A lo demás , déjelo por mi cuenta , en lo que respecta a Raúl, ¿se entiende?
- Gracias hija, gracias por todo!

Al momento pasó a la habitación de Raúl, lo encontró dormido; su rostro mostraban las huellas de una gran recaída; estaba muy demacrado, ojeroso, uno de los síntomas de esa terrible enfermedad; la debilidad, el decaimiento ese cansancio permanente que lo obligaba a dormir....dormir....dormir!.  Por fortuna, aún, no escupía sangre!
Le hizo preparar un desayuno bien suculento, acorde con las indicaciones médicas, y se lo hizo subir a su habitación.  Lo llamó despacito por su nombre -¡Despierta ya!.
Abrió los ojos y se incorporó, lo mas rápido que pudo.

- No hagas ese esfuerzo! ... No es necesario, desgastas energías de vicio...¡Hazlo lentamente, es mejor

Posó la bandeja sobre sus piernas y  comenzó a prepararle las tostadas con mantequilla y miel; él le tomó las manos y comenzó a besarle los dedos uno a uno, con unción.

- ¡Te amo, Amanda!  Se que voy a morir....¡Esta vez, no saldré!
- Escucha Raúl... también te amo ...más que antes y cuando te recuperes nos casaremos.

Dijo una piadosa mentira, porque sabía que en quince años de ausencia, había aprendido a olvidarlo y, también ayudaría a la recuperación... ¡Si tenía suerte!
Cuando se hicieron las siete, decidió regresar a su casa; llegó, se tiró sobre su cama quedando profundamente dormida y no se despertó hasta la mañana siguiente.
Se levanto a las seis en punto, preparó los implementos del mate y llevó todo a la habitación de sus padres, para compartir ese momento y conversar.  Hacía tiempo que era muy carnal con los suyos.
A las nueve de la mañana, partió para el negocio, hechó un vistazo y como todo estaba en riguroso orden, encaminó a lo de los Arrascaeta.
Celina, la esperaba en la sala, comida por la ansiedad.

- Amanda...Raúl escupió sangre anoche!.  El médico está preocupado y yo ... ¡Desesperada!
- Bueno ...bueno... el mejorará, verás!

A partir de ese momento, decidió casarse con Raúl;  sabía que moriría y no quería defraudarlo; luego, cuando todo pasara, arreglaría su vida con Roberto, ésto si antes hablaba con él sobre su plan.  Estaba segura que aceptaría, era muy noble y humano, sobre todo comprensivo. 
A pesar de los cuidados intensivos, la enfermedad, avanzaba a pasos agigantados.  Ella casi no frecuentaba el negocio;  su madre se había hecho cargo de todo, ¡era tan compasiva y buena!.  Por suerte tenía un personal inmejorable.
Citó a Roberto en una confitería céntrica; la mañana se presentaba fría y lluviosa e invitaba a un buen café.  Llegó puntual y se sentó frente a ella.

- Si me has llamado, para retractarte de tu respuesta, ¡dímelo y me voy!

Roberto sabía que Amanda cuidaba de Raúl y también sabía que podía perderla, lo único que no sabía era la gravedad de su rival.

- Pero Roberto, ¡No seas imperativo!¡Espera a ver de que se trata ... por favor!

Se dio vuelta y dijo al mozo:  ¡Dos cafés, por favor!
- Bien.  ¿Qué deseas decirme?
- No se como empezar, para que entiendas bien y me comprendas ...
- Todo lo más sencillo posible!... es la mejor manera
- Bueno ... este ... te diré...
- ¡ Dilo de una buena vez, mujer!
- Raúl, está  gravísimo! ... es terminal, irreversible, hace meses que le ayudo a Celina con él.
- Lo sabía ... pero ....¿por qué no me lo dijiste tú?
- Porque tuve miedo, por ti...por mí...por nuestro amor!
- ¡Nada de eso pasará!  Es cuestión de humanidad.  Pero entiende bien, la verdad será siempre lo mejor para los dos.
- Tienes razón, Roberto!  Verás, él sabe que va a morir y su deseo es casarse conmigo... como buena cristiana, ¡lo haré!.  Ahora tienes tu la palabra.
Quedó un momento pensativo.  -Sé que no tiene mucho tiempo para elegir y yo tampoco, por eso acepto como buen cristiano ... si vive me resignaré, si muere me casaré con su viuda ...¿De acuerdo? ¿No era eso lo que querías?
- Yo sabía de tu humanidad, Roberto!

Abrazados y enamorados caminaron por las calles porteñas, felices de haberse comprendido tanto, por que tanto se amaban estaban dispuestos a una obra piadosa.  Ellos sabían que  en una enfermedad como esa, una recaída después de un tiempo, era irreversible.
Hacia la tardecita, llegó a casa de los Arrascaeta, cuando todavía el médico permanecía en la habitación del enfermo.  Esperó junto a Celina que saliera, para entrar a verlo.  Cuando el facultativo abandonaba la habitación del enfermo, le salieron presurosas al encuentro ansiosas, desesperadas.  El silencio y la mirada, eran por demás elocuentes "Es cuestión de días", dijo.
Celina se arrojó a los brazos de Amanda, llorando amargamente; pero ella se mantenía firme, porque alguien debía ser el más fuerte.  Berenice, estaba muy lejos, don Severo internado, los amigos habían desaparecido, excepto los Montero y sólo quedaba ella.
Horas después, ya más calmadas las dos, entró a la habitación de Raúl y se acercó al lecho.

- ¿Cómo estás?
- No lo se. ¡No me siento muy bien!
- Mira ... he hablado con el sacerdote y está dispuesto a casarnos cuando quieras!

 La noticia logró cambiarle el semblante, pidió comida, y que Amanda le cantara el tango "Nostalgias".
Comenzaron los preparativos de la boda; se dispuso que se llevara a cabo el veinticinco de noviembre de ese año 1945; pero en la madrugada del sábado, repentinamente, el corazón de Raúl se detuvo acabando con su vida.
Luego de las exequias, se cerró la casa de los Arrascaeta.  Poco tiempo después, partió en avión ambulancia rumbo Brasil, a la casa de su hija, doña Celina. Al cabo de unos meses, muere Severo, lejos de su Buenos Aires.
Amanda estaba atravesando por momentos por demás amargos, aunque no amaba a Raul, el recuerdo de su vida pasada, al lado de él, la entristecía mucho.  Roberto trataba por todos los medios de conformarla; hasta programó un viaje, que nunca se concretó.

                                             

                                      EPÍLOGO

El tiempo fue pasando calmo.
Comenzaban los preparativos para la boda de Amanda y Roberto; la familia más conforme, hizo gran derroche de lujo para el enlace.
Doña Gustavina, se encargó de encargar a París el traje de la novia.  La fiesta se realizaría en el club de polo "La Martina" en la localidad de Don Torcuato.

Febrero de 1946, pleno verano.
El día 15, sábado por la noche, sería la ceremonia religiosa a las veintidós horas.
Los invitados, eran completamente diferentes a los Arrascaeta.  Toda la sociedad porteña estaba convulsionada con esas nupcias; trajeteo de toda clase; compraban modelos, unos más hermosos que otros,se imprimieron tarjetas de lujo, el casamiento iba a ser el social del año.
Celina y Berenice, también recibieron invitación, a lo que respondieron con la formalidad de un obsequio, estaban totalmente recluidas, elaborando su duelo social.; los hermanos Zalazar, no fueron invitados por considerárselos del ambiente artístico, con gran disgusto para Amanda, que entraría con esa boda a un círculo social muy cerrado de la mas alta élite porteña.

Lucía la novia, un traje de raso, con detalles de perlas y strass, rosado té; velo de ilusión amplio y largo; el tocado de perlas, ramo de rosas  a tono con el vestido;  zapatos de raso de la misma tela.
La fiesta vibraba en el club de polo, ornamentado por la casa más selecta de Buenos Aires.
Fotos en todos los rincones del club; los novios solos, con los padres, con los amigos, con los familiares, arrojando el ramo, cortando la torta de bodas....
Dos de la mañana, suena el teléfono de la salita; acude la mucama a atender la llamada y regresa al jardín buscando a la novia.

- Señora Amanda, con su permiso...perdone...
- Si.  ¿Qué pasa?
- Venga por favor!  Hay una llamada para usted.
- ¿De quièn?
- No quiso dar el nombre...
- Bueno... ¡Cuelga entonces!
- No sé que hacer, señora... es una voz de mujer... me dijo que la llamara que quería darle una sorpresa!

Pensó en Celina.  Será ella que quiere saludarme desde Brasil!
Se dirijió a la sala; levantó el auricular

- Hable!
 Una voz femenina le respondió:
- ¡Muchas ... muchas felicidades, si es que tu conciencia te lo permite, te desea Raúl Elmer Arrascaeta, desde su tumba!

Y sin darle tiempo a respuesta alguna, cortó.
Amanda comenzó a llorar con desesperación aferrada al tubo que sostenía con sus manos.  ¿Quién podía ser tan cruel, que le trajera precisamente esta noche, tan amargo recuerdo?
¡Pobre Raúl, ni descansar podía.... tanto tiempo que sufrió en vida, con esa enfermedad a cuestas! ... No había dudas que era una venganza!  El asunto estaba entre Celina y Berenice o en su defecto, Renata!.  Las dos primeras no estaban presentes;  Renata si lo estaba.  Podrían haber llamado desde San Pablo, o la última desde una cabina pública.  De cualquier manera, no lo comentaría con nadie , y menos con Roberto!
Ella estaba tranquila; cumplió con Raúl, hasta el sacrificio de postergar su vida para casarse con un enfermo terminal...

Acoto, que nunca supo quien, por broma o resentimiento, había hecho esa llamada la noche de su boda, con tanta saña y mal gusto.  Con el pasar del tiempo, lo comentó con su madre, cuando una mañana llegó a visitarlos, con sus dos muñecas rubias, que eran la locura de sus abuelos.
Siempre creyó que era Renata, que habló vaya a saber de donde; la creía capaz de eso y de mucho más.

El reloj daba las seis campanadas, cuando los novios sembrados de arroz, partieron rumbo a Moscú, donde pasarían una larga y merecida luna de miel.


Un pensamiento... o varios:
La vida es un continuo cambio, algunos para mejor y otros para peor.
El alma humana es impredecible; la mente tiene múltiples facetas, sus pensamientos se mueven entre lo positivo y lo negativo.
Amanda y Roberto, vivieron felices, pues eran humanos y sanos de mente y espíritu!

 NORMA ANGELA MICHELLI

VOCABULARIO:
CHANGAS: Trabajo temporario
EMPEDERNIDO: Engreído.
PULPERA DE SANTA LUCÍA: Valsecito   que relata una leyenda urbana de  la época gauchesca
DESPILFARRABA: Gastar sin control ni medida.
MATE: Bebida regional  y tradicional de la Argentina, compuesta de yerba mate. 














                                                            
            


                                                     


                                               


























                                                 
                                                      
                                 
                                                  
                                                                


                                                             







2 comentarios:

Luis Bernardo Rodríguez dijo...

Este mensaje es solo para saludarte, quería explorar un poco tu espacio, hacerme seguidor y avisarte que te coloqué entre mi lista de blogs. Obviamente, voy a leer tus historias y dejarte algún comentario. Desde ya veo que hay una perfil propio en tus relatos, por los títulos y la temática (al parecer). Saludos desde Uruguay

Anónimo dijo...

Hola mi estimada norma. Demás está decirle cuanto he disfrutado de su novela!.Pocas son ya las que quedan de ese estilo, mezcla de romanticismo y cotidianidad. Muy buena!